El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry y publicado en 1943, es una de las obras más leídas y traducidas de la literatura universal. Su mezcla de relato, fábula y reflexión filosófica lo convirtió en un clásico que sigue generando lecturas nuevas sobre la vida y los vínculos
La historia comienza con un aviador perdido en el Sahara que se encuentra con un pequeño príncipe llegado del asteroide B-612. En su planeta, el personaje convive con tres volcanes y una flor que intenta proteger, una presencia que lo obliga a entender que cuidar también implica paciencia, atención y compromiso
La responsabilidad detrás del amor
En ese recorrido aparece una de las ideas más citadas del libro: “Sos el dueño de tu vida y tus emociones, nunca lo olvides; para bien y para mal”. La frase pone el foco en las decisiones personales y en la dificultad de asumirlas sin trasladar la culpa a otros
La enseñanza se conecta con otro de los grandes ejes de la obra: el amor auténtico no depende de la perfección, sino del vínculo que se construye con constancia. La rosa, el zorro y los distintos personajes que el Principito conoce en su viaje amplían esa mirada sobre el afecto, la pérdida, la amistad y la responsabilidad
Frases que siguen vigentes
- Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta.
- Los hombres se meten en los trenes pero no saben a dónde van.
- Las semillas son invisibles. Duermen en el secreto de la tierra hasta que a una de ellas se le ocurre despertarse.
- Eres el dueño de tu vida y tus emociones, nunca lo olvides. Para bien y para mal.
- Todas las personas grandes han sido niños antes. Pero pocas lo recuerdan.
- El viento se lleva a los hombres. No tienen raíces.
- En tu tierra los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín... y no encuentran lo que buscan.
- Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido uno.
- No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
- Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó.
- Renunciar a todos tus sueños sólo porque uno de ellos no se cumplió.
- Se debe pedir a cada cual lo que está a su alcance realizar.
- Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás.
- A veces tenemos que aguantar a las orugas, si queremos disfrutar de las mariposas.
- Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día cada uno pueda encontrar la suya.