En las afueras de Phoenix, Cave Creek ya frenó su crecimiento, reactivó pozos antiguos y selló acuerdos por el agua. Aun así, su alcalde, Robert Morris, admite que quizá no alcance para sostener a largo plazo a esta comunidad desértica de unas 5000 personas

El motivo es un panorama cada vez más estrecho en la cuenca del río Colorado. Un nuevo plan federal no despeja la incertidumbre y podría dejar al pueblo expuesto a más recortes, en un sistema que abastece a 40 millones de personas en el oeste de Estados Unidos y viene golpeado por el cambio climático, la demanda y el uso excesivo

Embalses al límite

La tensión se extiende por siete estados, naciones tribales y México. Agricultores, funcionarios locales y usuarios urbanos deben decidir ahora qué cultivos sembrar, cuánta agua reservar y qué costos adicionales podrían asumir los hogares

La presión se agravó esta semana cuando Nevada demandó al Departamento del Interior y a la Oficina de Reclamación de Estados Unidos. El estado sostiene que, si Las Vegas debe absorber reducciones planificadas de hasta 70% del agua del río en la próxima década, no quedarán cubiertas necesidades básicas de la región

Mientras tanto, los dos mayores embalses del país, el lago Mead y el lago Powell, alcanzaron mínimos históricos este mes. Otros ocho reservorios administrados por la oficina registraron recientemente sus niveles más bajos en al menos 30 años

Entre ellos figuran el lago Elephant Butte, clave para cultivos en Nuevo México, Texas y México; el embalse Green Mountain, que abastece al oeste de Colorado; y Guernsey, que canaliza agua hacia el este de Wyoming y el oeste de Nebraska

El plan oficial prevé que California, Nevada y Arizona reduzcan de manera conjunta el uso de agua en unos 1540 millones de metros cúbicos al año durante los próximos dos años. Colorado, Utah, Wyoming y Nuevo México no están obligados a recortar, aunque podrían hacerlo de manera voluntaria

David Mocko, investigador del Monitor de Sequía de Estados Unidos, advirtió que una mejora eventual del clima no borrará una sequía que lleva décadas. El Niño podría traer humedad a algunas zonas, pero el problema de fondo sigue intacto

Productores en guardia

En Yuma, Arizona, John Boelts cultiva verduras, melones, trigo duro y otros productos en una de las regiones más productivas de hortalizas de hoja del continente durante el invierno. Aunque sus derechos de agua tienen alta prioridad y podrían protegerlo de recortes en el corto plazo, dice que eso no alcanza para planificar más allá de una o dos temporadas

La falta de certezas desalienta la siembra de nuevas superficies. Hay cultivos, como cítricos y dátiles, que tardan años en volverse rentables, y los agricultores no quieren arriesgar capital sin saber cuánta agua tendrán

“No hay alimentos que cultivemos a la carrera”, resumió Boelts

La preocupación también alcanza a Ray Martinez, que cultiva alfalfa en una reserva de las Tribus Indígenas del Río Colorado. Aunque la tribu posee algunos de los derechos más antiguos del río, un sistema de riego obsoleto y la falta de infraestructura dificultan el acceso al recurso

Martinez dejó algunos campos sin sembrar durante años para ayudar a sostener el lago Mead. Ahora teme que, si el embalse sigue bajando, el agua superficial para él y para las granjas vecinas se reduzca todavía más

“La Madre Naturaleza tiene su propia manera de hacer las cosas”, dijo

Una crisis que no afloja

En Cave Creek, la comparación del alcalde Morris es directa: planificar frente a este escenario se parece a prepararse para el impacto de un meteorito. Se sabe que viene, pero no cuánto daño hará

Esa es hoy la sensación dominante en gran parte del oeste: decisiones urgentes, recursos en caída y un futuro que sigue sin ofrecer certezas