La muerte de Darya Shipilova, una investigadora de 28 años del Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk, dejó sin respuesta una pregunta central: qué agente provocó la neumonía que terminó con su vida

Al principio se informó que había contraído peste neumónica. Las autoridades rusas descartaron luego esa posibilidad, aunque todavía no confirmaron la causa de la infección. También sostuvieron que no hubo violaciones de los protocolos ni fallas de bioseguridad en el instituto

Una red creada para contener brotes

El centro de Irkutsk integró el llamado Sistema Antipeste, una extensa red de estaciones de campo e institutos científicos creada por la Unión Soviética a comienzos del siglo XX

La peste es causada por la bacteria Yersinia pestis y puede transmitirse a través de roedores como ratas, jerbos y marmotas. La red soviética vigilaba esas poblaciones, buscaba nuevas cepas, recolectaba muestras y desarrollaba vacunas

En sus primeras décadas, los investigadores viajaban a caballo hacia las zonas afectadas, destruían madrigueras y quemaban reservas de alimentos. Muchas expediciones se realizaban sin desinfectantes eficaces ni equipos de protección personal

Entre las décadas de 1920 y 1950, el sistema abandonó progresivamente la erradicación directa y se concentró en prevenir los brotes. Se abrieron laboratorios en distintas ciudades y, después del desarrollo de un antibiótico eficaz contra la peste, miles de empleados pasaron a trabajar durante todo el año en esas instalaciones

Edificios comunes, trabajo reservado

Durante la era soviética, los centros fueron rodeados por secretismo. Algunos edificios estaban diseñados para parecer complejos residenciales y sus trabajadores vestían ropa cotidiana en lugar de batas blancas

El propósito real se revelaba en el interior: heladeras con muestras de patógenos, esterilizadores y largas mesas con microscopios. La red también mantuvo vínculos con laboratorios militares soviéticos que desarrollaban armas biológicas, aunque el instituto de Irkutsk nunca funcionó como una instalación militar

Los registros históricos describen accidentes y riesgos diversos, entre ellos brotes entre animales, incendios y pérdidas de muestras. Con el tiempo, algunos centros reemplazaron las heladeras domésticas por equipos más seguros y las ventanas abiertas por campanas de extracción

Una modernización desigual

La falta de financiación dejó rezagadas a varias instalaciones pequeñas y remotas. Irkutsk fue señalada como uno de los centros que menos avanzó en la incorporación de equipamiento y tecnologías nuevas

Tras la disolución de la Unión Soviética, la mayoría de los laboratorios continuó funcionando. En algunos, el control de muestras todavía se hacía con papel y lápiz, mientras los viales se guardaban en heladeras abiertas con frecuencia y selladas con cera

Durante las dos décadas posteriores, varios centros de antiguos Estados soviéticos fueron reconstruidos o renovados. Algunos incorporaron áreas de máxima contención, instalaciones selladas y equipos de protección completos

El estado actual de los centros rusos es difícil de evaluar porque permanecen cerrados a investigadores y funcionarios extranjeros. En el caso de Irkutsk, la información pública sigue siendo escasa y la causa de la muerte de Shipilova continúa sin confirmarse