Las turbulencias forman parte de las situaciones habituales que pueden presentarse durante un vuelo, junto con el despegue y el aterrizaje. Sin embargo, algunas rutas concentran movimientos de aire más intensos que otras
Un relevamiento internacional determinó que la conexión entre Santiago de Chile y Mendoza es la más turbulenta del planeta. El trayecto tiene una extensión aproximada de 196 kilómetros y una duración promedio de una hora
La influencia de la cordillera de los Andes
La ruta obtuvo un índice de turbulencia de 22,9 sobre 100, el valor más elevado del estudio. Entre los factores que explican esa posición aparecen los vientos fuertes, las variaciones de temperatura y los cambios de presión
La cercanía de la cordillera de los Andes también tiene un papel central. El relieve montañoso puede provocar corrientes de aire irregulares y desplazamientos verticales que se perciben dentro de la cabina
El contraste entre masas de aire frío y caliente contribuye, además, a aumentar la inestabilidad atmosférica en la zona
Una ruta operada con procedimientos específicos
Aunque las sacudidas pueden resultar incómodas, la conexión es conocida por pilotos y aerolíneas, que aplican procedimientos adecuados para atravesar este tipo de condiciones
Las turbulencias no representan por sí mismas un riesgo para la seguridad del vuelo: las aeronaves y las tripulaciones están preparadas para enfrentarlas