BUNIA, Congo. Padres y docentes en el epicentro del brote de ébola en el este de Congo pidieron retrasar la reapertura escolar prevista para el 1 de septiembre, mientras los contagios siguen creciendo y el control de la enfermedad no logra imponerse

Las autoridades sanitarias congoleñas informaron 5.713 casos confirmados y 2.744 muertes en la provincia oriental de Ituri, donde se concentra el brote. Según los datos disponibles, los menores de 4 años registran la tasa de letalidad más alta: 60%

Temor en las aulas

Docentes de Bunia, la capital provincial, sostienen que el retorno a clases no debería avanzar mientras persistan la circulación del virus y las medidas de protección sigan siendo insuficientes

La unión local de maestros se reunió el martes para reclamar que primero se evalúe la situación epidemiológica antes de tomar una decisión sobre la vuelta a las aulas

Familias de la zona comparten la misma preocupación. Quieren que sus hijos estudien, pero temen que la escuela se convierta en un nuevo punto de exposición y lleve la enfermedad de regreso a sus hogares

Un brote que sigue fuera de control

El brote, declarado a mediados de mayo aunque se cree que circulaba desde febrero, se expandió de tres zonas sanitarias a casi 60. La mayoría de los casos y muertes se registran fuera de la red de contactos monitoreados y dentro de las comunidades

La crisis avanza en condiciones muy difíciles, marcadas por inseguridad, desplazamientos, una huelga de trabajadores de la salud y fuertes movimientos de población. La Organización Mundial de la Salud advirtió que la situación continúa fuera de control y podría superar el brote de África occidental de 2014-2016, el más letal registrado

Vacunas en prueba y confianza pendiente

El virus Bundibugyo que causa este brote no tiene vacunas ni tratamientos aprobados, aunque ya comenzaron ensayos clínicos de posibles opciones médicas en la región

Las medidas para contener la emergencia, como restricciones a reuniones, distanciamiento social y cierres de aeropuertos, alteraron la vida en las seis provincias afectadas, especialmente en Ituri, donde la violencia rebelde agrava la crisis

El gobierno instaló equipos sanitarios en algunos puntos, pero organizaciones de ayuda remarcan que falta reforzar la confianza de la comunidad. Para los grupos humanitarios, esa aceptación será clave para que el inicio del ciclo escolar ocurra con mayores garantías de seguridad

Mientras tanto, en el mercado central de Bunia, una madre compraba útiles escolares con una preocupación compartida por muchas familias: que sus hijos puedan volver a casa sanos