Durante años, el cáncer de páncreas fue sinónimo de escasas opciones y pronóstico adverso. Su detección tardía, la rapidez con que avanza y la limitada respuesta a los tratamientos hicieron de este tumor uno de los grandes desafíos de la oncología

Ahora, la aprobación en Estados Unidos de daraxonrasib, una terapia desarrollada por Revolution Medicines, cambia ese panorama. La autorización alcanza a pacientes con cáncer de páncreas metastásico que ya hayan pasado por quimioterapia

No se trata de una cura. Pero los resultados que respaldaron la decisión regulatoria muestran una mejora relevante: la supervivencia mediana fue de 13,2 meses con daraxonrasib, frente a 6,7 meses en quienes recibieron quimioterapia convencional

Más allá de las cifras, el impacto es simbólico. Es la primera vez que un fármaco logra extender de forma clara la vida de pacientes con enfermedad avanzada en este tipo de cáncer, una meta que durante mucho tiempo parecía inalcanzable

Un tumor difícil de atrapar

El páncreas cumple funciones clave en la digestión y en el control de la glucosa. Cuando aparece un tumor allí, suele descubrirse tarde porque los síntomas iniciales no son específicos. Esa demora explica, en buena medida, la alta mortalidad

En Estados Unidos, este cáncer causa más de 50.000 muertes al año. En los casos en que ya se extendió a otros órganos, solo cerca del 3% de los pacientes sigue con vida cinco años después del diagnóstico

Durante décadas, la quimioterapia fue prácticamente la única herramienta disponible. Puede frenar el avance de la enfermedad, pero con beneficios limitados. Por eso, los primeros resultados de daraxonrasib generaron una reacción inusual en la comunidad médica

La clave está en KRAS

El valor científico de este avance también está en su objetivo. Muchos tumores de páncreas, además de varios de pulmón y colon, dependen de una proteína llamada KRAS. Cuando esa proteína muta, queda activada de forma permanente y empuja el crecimiento de las células cancerosas

KRAS fue considerado durante años un blanco casi imposible. Su estructura lisa y sin cavidades visibles hacía pensar que no existía una forma eficaz de bloquearla con medicamentos

Esa idea empezó a cambiar con hallazgos acumulados en laboratorios académicos. Uno de los hitos llegó en 2013, cuando se identificó una vulnerabilidad inesperada en la proteína. Desde entonces, la investigación avanzó hasta llegar a esta nueva terapia

Cómo actúa el fármaco

Daraxonrasib, comercializado como Rasonque, se toma por vía oral todos los días y utiliza una estrategia basada en los llamados pegamentos moleculares. Su mecanismo le permite actuar sobre KRAS cuando la proteína está activa, justo en el estado que impulsa el crecimiento tumoral

Ese enfoque lo diferencia de otras alternativas experimentales, que se concentran en formas inactivas de la proteína. El efecto buscado es cortar una vía esencial de supervivencia para las células cancerosas

La posibilidad de afectar también células sanas generó dudas al comienzo. Sin embargo, los estudios preclínicos y clínicos mostraron que el equilibrio era posible: atacar al tumor con fuerza sin provocar daños severos en tejidos normales

Pacientes que sostienen la esperanza

El impacto del tratamiento ya aparece en historias concretas. Un paciente de 79 años que recibió el diagnóstico en 2017, cuando la enfermedad se había extendido a los ganglios linfáticos, ingresó a un ensayo clínico a fines de 2022. Poco después, sus tumores empezaron a reducirse y hoy ya no son visibles en las imágenes

Otro caso es el de una abogada jubilada diagnosticada con cáncer pancreático metastásico en 2023. Tras un primer ciclo de quimioterapia y un pronóstico desalentador, entró en un ensayo clínico. Más de dos años después continúa con el tratamiento, con una reducción marcada de la enfermedad, aunque convive con fatiga, náuseas y trastornos digestivos

Un punto de partida

Los especialistas advierten que el avance no resuelve todo. El medicamento no funciona en todos los pacientes, sus beneficios no son permanentes y puede causar diarrea, cansancio, náuseas, inflamación de la mucosa oral y erupciones cutáneas

Aun así, el consenso es que su aprobación puede cambiar el rumbo de la investigación oncológica. Hay decenas de terapias en desarrollo contra KRAS y otras proteínas de la familia RAS para distintos tumores

Por eso, daraxonrasib es visto como un inicio más que como un cierre. Una señal de que, después de décadas de frustraciones, el cáncer de páncreas dejó de ser un territorio inmóvil