KAIMOSI, Kenia. Una banda interpreta un himno local mientras los fieles cantan, aplauden y bailan. Muchas mujeres llevan vestidos blancos. La escena podría confundirse con la de una iglesia pentecostal, aunque el templo cuáquero de Cheptulu no tiene cruces, pinturas ni esculturas de Jesucristo

La celebración refleja una de las principales diferencias entre el cuáquerismo practicado en Kenia y el de Estados Unidos. Mientras numerosos cuáqueros estadounidenses se reúnen en silencio para esperar una inspiración divina, en Kenia los servicios religiosos suelen estar acompañados por instrumentos, cantos y declaraciones de fe

Una tradición que cambió de ritmo

El cuáquerismo nació en Inglaterra durante el siglo XVII, cuando George Fox cuestionó el ceremonial de la Iglesia anglicana. Fox sostuvo que había escuchado una voz que lo condujo hacia una relación personal con Cristo, una experiencia conocida como la “luz interior”

La Sociedad Religiosa de los Amigos, como también se conoce a los cuáqueros, cuenta con unos 400.000 miembros en todo el mundo. Cerca de la mitad vive en África, y Kenia concentra la mayor comunidad del continente

Los misioneros estadounidenses llegaron a Kaimosi en 1902. Promovieron una versión del cuáquerismo basada en himnos pausados, evangelización y la creación de escuelas y hospitales, instituciones que contribuyeron a expandir la religión en la región

Con el paso de los años, las congregaciones kenianas aceleraron los cantos y adoptaron teclados, tambores y otros instrumentos contemporáneos. El objetivo fue acercar a los jóvenes, que consideraban demasiado lentas las celebraciones tradicionales

Thomas Amalemba, de 90 años, recuerda que los himnos de su infancia tenían un ritmo mucho más pausado. Kennedy Shiverenje, pastor principal de la iglesia de Cheptulu, defiende la adaptación de la música al contexto local

“Necesitábamos atraer a los jóvenes y devolver energía a los mayores para que el servicio fuera más dinámico”, explicó Shiverenje

Durante una celebración dominical reciente, los jóvenes dirigieron buena parte de los cantos. Incluso cuando las mujeres mayores entonaron un himno antes de un acto de dedicación de un bebé, un joven acompañó el ritmo con el teclado

Catherine Ikalakala, que pertenece a la comunidad desde hace casi cinco décadas, recuerda que muchos jóvenes acudían a otras iglesias porque allí encontraban música más rápida. La compra de un teclado, afirma, ayudó a que regresaran

Formación religiosa y construcción de paz

En la tradición cuáquera del culto silencioso no suele haber clero, púlpito ni altar. Los participantes permanecen callados y solo intervienen cuando sienten que deben transmitir un mensaje de Dios

La práctica keniana, en cambio, concede un papel relevante a los ministros pastorales. El Friends Theological College de Kaimosi tiene más de 400 estudiantes, tanto presenciales como en línea

Su formación busca garantizar que las congregaciones reciban una enseñanza adecuada. También ha contribuido a preparar líderes para otros países, como Ruanda, donde el gobierno clausuró 70 iglesias cuáqueras durante una ofensiva contra pastores sin capacitación

Robert Wafula, director del centro, considera que los ministros tienen una función especialmente importante en un contexto marcado por tensiones políticas y conflictos comunitarios. La doctrina cuáquera, basada en la paz, fue utilizada durante enfrentamientos étnicos y episodios de violencia posteriores a elecciones en Kenia

La institución también alberga un archivo histórico. Entre sus piezas se encuentra una antigua Biblia escrita en maragoli, la lengua local utilizada por los primeros cuáqueros y sus conversos

Modernización con límites

La salida de los misioneros obligó a las comunidades locales a recaudar fondos para mantener sus programas. El proceso de cambio, sin embargo, no ha sido aceptado por todos

Amalemba considera necesaria la renovación, pero cuestiona el énfasis creciente en las donaciones durante los servicios. A su juicio, esa práctica puede generar la impresión de que los fieles están “comprando bendiciones”

Al mismo tiempo, un grupo de investigadores y trabajadores del archivo comenzó a entrevistar a los primeros cuáqueros y a reunir documentos de antiguas reuniones anuales. Linet Mmbone, asistente de biblioteca del centro, explicó que el propósito es ofrecer a los jóvenes un vínculo con la historia de la comunidad

La iniciativa busca que la renovación no implique perder las raíces. El desafío para los cuáqueros kenianos es conservar su identidad mientras adaptan sus celebraciones a las nuevas generaciones