ZAMORA, España. Dos accidentes ferroviarios ocurridos en un período de nueve meses sacudieron la confianza de los pasajeros en la red de trenes de alta velocidad de España, durante décadas considerada una alternativa rápida y segura frente al automóvil y el avión

El choque más reciente, ocurrido en el centro del país, causó 69 muertes. La tragedia se produjo nueve meses después de otra colisión en la línea Madrid-Sevilla, en la que murieron 49 personas cuando un tren descarriló y embistió a otro que circulaba en sentido contrario

Pasajeros que siguen viajando

Dos días después del último accidente, algunos viajeros decidieron continuar utilizando el servicio. Carla Fuentes, una economista de 37 años, explicó que necesitaba tomar el tren por motivos laborales, aunque varios de sus compañeros habían optado por viajar en automóvil hasta que se produjeran cambios

El servicio que Fuentes debía utilizar fue cancelado el jueves debido a una huelga de trabajadores ferroviarios que reclamaban mejoras en la seguridad. La pasajera consideró comprensible la protesta ante la cantidad de víctimas y el malestar generado

En el trayecto entre Madrid y Zamora, el tren alcanzó una velocidad de 300 kilómetros por hora después de una demora de 50 minutos. Antes de iniciar la marcha, el conductor agradeció a los pasajeros por mantener su decisión de viajar en un momento de tanta preocupación

El desafío de reparar la confianza

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reconoció que la confianza en el ferrocarril de alta velocidad quedó dañada. Afirmó que las autoridades deben determinar qué ocurrió y aplicar soluciones para evitar una tragedia similar

María Rodríguez, una pasajera de 56 años, dijo que sus años de viajes en tren no evitaron que los accidentes afectaran su percepción de seguridad. Para ella, dos siniestros con numerosas víctimas en un mismo año representan una situación grave

Una red que transformó los viajes

España inauguró su primera línea de alta velocidad en 1992 y desde entonces construyó 3.900 kilómetros de vías para una población de 49 millones de habitantes. La red redujo de forma drástica los tiempos de viaje entre Madrid y varias ciudades costeras

En 2024, nueve millones de los 13 millones de desplazamientos entre Madrid y Barcelona se realizaron en trenes de alta velocidad. El número de pasajeros de este servicio se duplicó entre 2019 y 2025

El recorrido de 600 kilómetros entre Madrid y Barcelona, que antes podía durar unas siete horas en trenes convencionales, ahora se completa en aproximadamente dos horas y media. Esa reducción hizo posibles viajes de ida y vuelta durante el mismo día

Sin embargo, la expansión de la alta velocidad también recibió críticas. Los sindicatos sostienen que la inversión en nuevas líneas se produjo en detrimento de los servicios de cercanías y que el mantenimiento de la red no recibió recursos suficientes. Los retrasos y las averías se volvieron habituales, según viajeros como Adrián Blaya, un analista de datos de 29 años

Blaya afirmó que se sentía más seguro de lo habitual después del accidente porque esperaba una vigilancia reforzada. La observación resume la tensión que atraviesa al sistema: una infraestructura central para la movilidad del país que todavía debe demostrar que puede recuperar la confianza de quienes la utilizan