Estados Unidos y Canadá mantienen conversaciones de último momento para evitar que entren en vigor aranceles del 50% sobre productos canadienses por unos 20.000 millones de dólares, una medida que profundizaría la tensión entre dos socios históricos

El plazo vence a las 00.01 del miércoles y, si no hay acuerdo, la nueva ronda de gravámenes alcanzaría bienes tan diversos como palos de hockey y depresores de lengua. El primer ministro canadiense, Mark Carney, confirmó que las negociaciones siguen abiertas, aunque evitó dar detalles por la delicadeza del momento

Un vínculo bajo presión

Durante décadas, ambos países convivieron con disputas comerciales puntuales, pero sin romper una relación marcada por el comercio, la cooperación militar y una frontera desmilitarizada de 5.525 millas. Hoy, sin embargo, la estrategia de Donald Trump supone un giro brusco respecto de esa tradición de cooperación

Trump ya impuso aranceles a bienes canadienses y multiplicó las referencias provocadoras sobre convertir a Canadá en el estado número 51. En paralelo, el clima político en Canadá se endureció: una petición para expulsar al embajador estadounidense reunió casi 218.000 firmas en pocas semanas

Qué busca cada parte

Washington intenta arrancar nuevas concesiones, entre ellas más compras de equipamiento militar estadounidense, participación en su sistema de defensa antimisiles y mayor acceso a minerales críticos. Ottawa, en cambio, quiere alivio sobre los aranceles al acero, el aluminio y la madera blanda, uno de los viejos focos de conflicto bilateral

La Casa Blanca también evalúa el costo político de una medida que encarecería importaciones para consumidores estadounidenses en un contexto de inflación persistente y antes de las elecciones de mitad de mandato

La herramienta arancelaria de Trump

Trump convirtió los aranceles en el centro de su agenda económica y recurrió a una norma de 1930 para imponer gravámenes del 50% sobre productos que representan cerca del 5% de las exportaciones canadienses a Estados Unidos. Esa disposición autoriza sanciones sin investigación previa y sin límite claro de duración

El presidente sostiene que Canadá discrimina a exportaciones estadounidenses de autos, alcohol y queso. La tensión aumentó después de que Canadá, junto con China, respondiera con represalias a medidas anteriores de Washington

El pulso por el acuerdo comercial

La amenaza arancelaria también se cruza con la renegociación del acuerdo comercial de América del Norte. Para analistas y exfuncionarios, la presión sobre Ottawa busca ganar margen de negociación, pero el enojo público en Canadá puede dificultar cualquier concesión visible

Si los nuevos aranceles entran en vigor, Canadá podría volver a responder, lo que reavivaría una disputa comercial de alto impacto. Tras reunirse con el representante comercial estadounidense, Dominic LeBlanc se limitó a decir que el trabajo continúa