La Luna mantiene la misma cara hacia la Tierra, pero su apariencia cambia a lo largo de la semana por efecto de sus fases. Ese ciclo, conocido como calendario lunar, ha sido clave para distintas culturas en la organización de celebraciones, labores agrícolas, pesca y prácticas espirituales
El tramo lunar de la semana
Durante esta semana, el momento más destacado llegará el miércoles 5 de agosto, cuando se produzca el cuarto menguante. En esa etapa, la Luna parece estar medio iluminada, aunque en realidad solo se observa una cuarta parte de su superficie
También llamada último cuarto, esta fase suele salir cerca de la medianoche y ocultarse alrededor del mediodía
La llegada de la luna nueva
El miércoles 12 de agosto está prevista la luna nueva. En ese punto, la Luna se ubica entre la Tierra y el Sol, por lo que la cara visible queda sin iluminación directa
Su observación resulta más difícil en esta fase, aunque también ofrece una oportunidad ideal para contemplar un cielo más oscuro
La distancia también cambia
Al inicio de la semana, la Luna estará a 395.834 kilómetros de la Tierra. Hacia el cierre del período, la distancia se reducirá a 373.990 kilómetros
Ese cambio responde a que su órbita no es perfectamente circular
Un mundo sin tiempo como el nuestro
En la Luna no hay nieve, no se forman nubes y los truenos no existen. Su llamado clima está dominado por temperaturas extremas, impacto de partículas y energía procedente del Sol y del espacio
La ausencia de una atmósfera similar a la terrestre explica esas variaciones bruscas. En su lugar, la Luna cuenta con una exosfera muy tenue que no retiene el calor
Cerca del ecuador, la temperatura puede alcanzar 121 grados centígrados durante el día y descender hasta -133 grados centígrados por la noche. En cráteres profundos cercanos a los polos, la NASA ha registrado valores inferiores a los -246 grados centígrados