Roger Federer fue incorporado este sábado al Salón de la Fama del Tenis Internacional en una ceremonia en Newport, Rhode Island, donde recibió uno de los reconocimientos más importantes de su carrera
El extenista suizo, de 45 años y ganador de 20 títulos de Grand Slam en singles, habló visiblemente emocionado ante una audiencia que incluyó figuras históricas del deporte. A lo largo de su discurso, agradeció a rivales, jueces, aficionados, familiares y allegados que lo acompañaron durante su trayectoria
Un homenaje cargado de recuerdos
Federer definió el ingreso como uno de los mayores honores de su vida y remarcó que su objetivo nunca fue la fama, sino dedicar su vida a algo que ama junto a personas que comparten esa pasión
Con tono distendido, repasó algunas anécdotas de su carrera y hasta bromeó con estadísticas curiosas, como la cantidad de cintas para el pelo y pares de calcetines que utilizó entre su debut profesional, en 1998, y su retiro, en 2022
La emoción de una despedida definitiva
También recordó su pasado como recogepelotas en un torneo de Basilea, a los 13 años, y dedicó unas palabras a quienes cumplen ese rol en las canchas. Más adelante se quebró al mencionar a su ídolo Stefan Edberg, a otras figuras del tenis y a su entorno más cercano
Antes de cerrar, Federer dijo que su etapa como jugador terminó, pero que el tenis seguirá ligado a su familia, sus amistades y todo lo que considera central en su vida. Con ese mensaje, selló un discurso que sonó como una despedida y, al mismo tiempo, como una declaración de amor al deporte que marcó su historia