Roger Federer regresó a Arthur Ashe Stadium para disputar un último partido de exhibición ante Andy Roddick, en una noche que reunió a miles de fanáticos en Nueva York para celebrar el regreso del ex número uno suizo
El encuentro, presentado como “An Icon Returns to New York”, marcó la vuelta del cinco veces campeón del Abierto de Estados Unidos a una cancha donde construyó buena parte de su historia. En las tribunas, varios seguidores llevaron gorras con el clásico logo “RF”, símbolo de su etapa de dominio en el tenis
Un regreso cargado de memoria
Federer, de 45 años, dijo que estaba feliz de volver a Nueva York y recordó los momentos que vivió en el torneo desde su primera visita en 1998, cuando jugó el cuadro juvenil y llegó a la final
También evocó su debut en la cancha central, tres años después, cuando cayó en sets corridos ante Andre Agassi. Aun así, aseguró que conservará ese momento como uno de los más especiales de su carrera
En 2005, Federer venció a Agassi para conquistar el Abierto de Estados Unidos por primera vez y luego hilvanó cuatro títulos consecutivos más hasta 2009. Dijo que aquella final tuvo un valor particular por tratarse de un duelo ante una leyenda del tenis
La amistad que siguió al resultado
Roddick, campeón del torneo en 2003, destacó tanto al público como a Federer al explicar por qué aceptó volver a compartir cancha con él. Señaló que, aunque el suizo lo superó muchas veces en la pista, ambos lograron sostener una amistad a lo largo de sus carreras y después de ellas
La exhibición cerró con una postal que combinó nostalgia, ovaciones y el peso simbólico de uno de los grandes nombres de la historia reciente del tenis regresando al escenario donde más veces brilló