La fibromialgia es una enfermedad poco comprendida que afecta al 3% de la población mundial. En Argentina, esa proporción representa casi un millón de personas

La afección suele presentarse con mayor frecuencia en mujeres y puede resultar difícil de identificar durante las primeras consultas. Los análisis de sangre y otros estudios de laboratorio tradicionales suelen mostrar resultados normales, lo que puede generar frustración y retrasar el diagnóstico

Dolor generalizado y fatiga extrema

La fibromialgia no se limita a una zona específica del cuerpo. Puede provocar dolor generalizado, calambres, sensación de frío y una fatiga intensa

Otro síntoma frecuente es el llamado fibrofog o “niebla mental”, que puede dificultar el razonamiento claro. La enfermedad también puede verse agravada por la incomprensión, el aislamiento y la minimización de los síntomas

Una alteración en la percepción del dolor

La causa fundamental se relaciona con una alteración del sistema nervioso que eleva el umbral de percepción del dolor. Por eso, la enfermedad no debe considerarse imaginaria, aunque no siempre pueda detectarse mediante estudios de laboratorio convencionales

Los protocolos actuales ya no la consideran un diagnóstico de descarte. Para evaluarla se tiene en cuenta la presencia de dolor persistente durante al menos tres meses, fatiga y los resultados de evaluaciones realizadas mediante un índice

Un tratamiento con cuatro pilares

El abordaje requiere la participación de distintas áreas y debe adaptarse a cada persona. El ejercicio físico de fuerza ocupa un lugar central, junto con la psicoterapia, la farmacoterapia indicada y la educación del paciente sobre la enfermedad

Comprender los síntomas, conversar con el médico y contar con un trato empático forman parte del proceso de atención. El objetivo es abordar tanto las manifestaciones físicas como el impacto emocional de la fibromialgia