SAN PABLO. Flavio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil con el 47,11% de los votos, por encima del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que alcanzó el 45,07%. La definición quedó postergada para el 25 de octubre
Más de 158 millones de brasileños estaban habilitados para votar. La abstención rondó el 21%, en niveles similares a los registrados en las primeras vueltas de 2018 y 2022
El resultado obliga a ambos candidatos a buscar ahora el apoyo de quienes no votaron y de los electores que optaron por otras candidaturas, que reunieron cerca del 8% de los sufragios
Una ventaja que Lula deberá remontar
Bolsonaro comenzó el recuento con impulso suficiente para imaginar una victoria en primera vuelta. Sin embargo, la incorporación de los votos del Nordeste, una región favorable a Lula, terminó por confirmar el balotaje
La mayoría de las encuestas anticipaba una segunda vuelta, aunque solo la consultora Gerp había colocado a Bolsonaro en el primer puesto
El escenario presenta un desafío para Lula. Desde el retorno de la democracia, ningún candidato que terminó segundo en la primera vuelta logró revertir el resultado en el balotaje
“El resultado a veces es inesperado; confieso que estaba convencido de que ganaría en primera vuelta”, reconoció Lula en su primera reacción
La segunda vuelta enfrentará al dirigente izquierdista, de 80 años, siete veces candidato presidencial y tres veces presidente, con el senador Flavio Bolsonaro, elegido por su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado
El peso de los candidatos menores
La mayoría de los postulantes que quedaron fuera de la contienda tiene posiciones conservadoras. Augusto Cury, de Avante, obtuvo el 2,9%; Renan Santos, de Misión, alcanzó el 2,25%, y Ronaldo Caiado, del PSD, consiguió el 2,20%. El resto no superó el 0,3%
En las mismas elecciones también se definieron 27 gobernaciones, 513 bancas de diputados y 54 de los 81 escaños del Senado. El resultado representó además un avance para el clan Bolsonaro
“Brasil necesita un cambio, Brasil no puede soportar tanto sufrimiento”, había dicho Flavio al votar poco después de la apertura de las urnas. Una hora más tarde, Lula sufragó en una escuela de San Bernardo del Campo, en las afueras de San Pablo, y afirmó que estaba en juego “el futuro de Brasil”
Dos proyectos enfrentados
Lula propone un Estado con mayor presencia en la economía, más inversión pública y una ampliación de las políticas sociales, laborales, educativas y sanitarias. También plantea eliminar la jornada laboral 6x1, sostener los aumentos reales del salario mínimo y elevar la carga tributaria de los sectores de mayores ingresos
En materia de seguridad, busca aumentar la participación del gobierno federal, mejorar la coordinación entre las fuerzas y combatir el financiamiento del crimen organizado. Además, promete alcanzar la deforestación cero para 2030
Flavio Bolsonaro plantea reducir el tamaño del Estado, el gasto público y los impuestos, con una orientación inspirada en el gobierno de Javier Milei. Su programa incluye la eliminación de al menos diez ministerios y una descentralización del poder
Para enfrentar la inseguridad, propone declarar al Primer Comando de la Capital (PCC), al Comando Vermelho (CV) y a otras organizaciones como grupos narcoterroristas. También plantea recuperar territorios controlados por el crimen, bajar de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal para determinados delitos y construir cinco cárceles federales de máxima seguridad siguiendo el modelo de El Salvador
La candidatura de Bolsonaro está atravesada por la situación de su padre. El senador defiende un indulto para Jair Bolsonaro y propone limitar las atribuciones del Supremo Tribunal Federal (STF), con el que mantiene un enfrentamiento desde el comienzo de la campaña
La violencia fue señalada por el 31% de los encuestados como la principal preocupación del electorado brasileño, según un sondeo de Quaest realizado el mes pasado. La economía quedó en segundo lugar, con el 16%, seguida por la salud y la corrupción, ambas con el 14%
Un país dividido por región, ingresos y religión
El Nordeste continúa siendo una base electoral sólida para Lula, mientras que el Sur mantiene su condición de bastión del bolsonarismo. La división también atraviesa los niveles de ingresos, la educación y las creencias religiosas
Lula conserva ventaja entre los sectores de menores recursos y los católicos. Bolsonaro, en cambio, se impone entre los votantes de mayores ingresos y nivel educativo, y llega al 50% entre los evangélicos
El antiguo cinturón industrial del ABC paulista, donde Lula construyó su trayectoria sindical, dejó de ser un territorio automáticamente favorable al Partido de los Trabajadores. Parte de los antiguos trabajadores industriales adoptó posiciones más conservadoras, mientras las nuevas generaciones muestran mayor distancia del partido y más afinidad con una agenda de menor intervención estatal
La disputa por la influencia de Washington
La elección brasileña también quedó vinculada con la disputa por la influencia de Donald Trump en América Latina. La relación con Washington atravesó la campaña a través de los aranceles impuestos por la Casa Blanca, las sanciones contra funcionarios brasileños y el respaldo de Trump a Jair Bolsonaro y a su hijo
Trump calificó los comicios de “muy importantes” para Estados Unidos y afirmó que seguiría de cerca el proceso. Días después, Washington cerró temporalmente su embajada en Brasilia y sus consulados por una supuesta amenaza de bomba que finalmente no fue confirmada
La campaña de Lula pidió investigar el episodio como una posible interferencia externa y apuntó contra el secretario de Estado, Marco Rubio. El gobierno brasileño también solicitó determinar si el Departamento de Estado había destinado un millón de dólares a organizaciones enfrentadas con el STF
Lula intentó convertir esa presión en una cuestión de soberanía. “Brasil no cabe en el patio de nadie”, afirmó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas
El vínculo entre el bolsonarismo y Trump se fortaleció durante la campaña. El presidente estadounidense recibió a Flavio en la Casa Blanca en mayo, y el senador definió a Brasil como “el campo de batalla” por el futuro del hemisferio
Una eventual victoria de Flavio, sin embargo, no implicaría necesariamente un alineamiento automático con Washington. China es el principal socio comercial de Brasil y su peso económico funciona como un contrapeso ante un posible giro abrupto de la política exterior
Un resultado con impacto regional
La elección brasileña tendrá consecuencias más allá de sus fronteras. Durante los últimos dos años, la derecha avanzó en distintos países de América Latina, con nuevas fuerzas y gobiernos conservadores en Chile, Bolivia, Colombia y Perú, mientras Ecuador y la Argentina profundizaron esa tendencia
Si Flavio Bolsonaro gana el balotaje, Brasil podría consolidar el giro regional hacia la derecha y convertirse, por su peso político y económico, en uno de sus principales impulsores