BRASILIA. Hace diez meses, pocos consideraban competitivo a Flávio Bolsonaro. Sin embargo, el senador y abogado, hijo mayor de Jair Bolsonaro, se impuso en la primera vuelta presidencial con el 47,25% de los votos, frente al 44,91% de Luiz Inácio Lula da Silva, con el 98,76% de las mesas escrutadas
El resultado convirtió al dirigente en el principal heredero político de su padre, quien lo había elegido como sucesor en diciembre de 2025, mientras permanecía detenido en una dependencia de la Policía Federal. El apodo “hijo 01” alude al código de tradición militar utilizado por Jair Bolsonaro para numerar a sus hijos
Una campaña contra Lula y la Justicia
La candidatura de Flávio tuvo desde el comienzo un objetivo que excedía la competencia electoral. El senador prometió vengar a su padre en las urnas y ante los tribunales. Jair Bolsonaro fue condenado a más de 27 años de prisión por liderar una trama golpista y actualmente cumple prisión domiciliaria
Flávio también se comprometió a indultar a los condenados por los ataques contra las sedes de los Tres Poderes ocurridos el 8 de enero de 2023, comenzando por su propio padre
Su principal adversario no fue solamente Lula. El candidato del Partido Liberal apuntó además contra los jueces del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes y Flávio Dino, a quienes el bolsonarismo acusa de favorecer al Partido de los Trabajadores
A diferencia de su padre, que cuestionaba al tribunal en su conjunto, Flávio centró sus críticas en magistrados específicos. Su plan contempla conseguir una mayoría en el Senado para impulsar juicios políticos contra ellos
Escándalos y una investigación abierta
Una crisis ética relacionada con el Supremo Tribunal Federal y el banquero Daniel Vorcaro fortaleció el discurso antisistema del candidato durante el tramo final de la campaña. “Dame tu voto de bronca”, pidió Flávio en el cierre de sus actos
La consigna, sin embargo, convivió con una investigación que también lo involucra por su relación con Vorcaro, propietario del Banco Master y acusado de encabezar el mayor fraude bancario de la historia de Brasil
En mayo se difundieron audios en los que Flávio reclamaba al banquero pagos destinados a financiar Dark Horse, una película biográfica sobre su padre. El acuerdo superaba los 130 millones de reales, equivalentes entonces a unos 26 millones de dólares. Vorcaro habría entregado cerca de 65 millones de reales
Flávio primero negó haber solicitado el dinero. Después reconoció el pedido y admitió que había visitado a Vorcaro cuando el banquero ya cumplía prisión domiciliaria con una tobillera electrónica
La Policía Federal sospecha que parte de esos fondos pudo haber sido utilizada para financiar la vida en Estados Unidos de Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio y exdiputado condenado por el Supremo Tribunal Federal
El senador también es investigado por un giro de casi 200.000 reales destinado a un proyecto deportivo a pedido de Robson Calixto, conocido como “Peixe”, un paramilitar condenado por su participación en el asesinato de la concejala Marielle Franco
A esos cuestionamientos se sumaron el aumento de su patrimonio declarado, que pasó de 1,7 a 8,1 millones de reales durante su mandato, y la reaparición del caso conocido como “rachadinha”, relacionado con el presunto desvío de salarios de asesores cuando era diputado estadual. La causa fue archivada después de que tribunales superiores anularan pruebas centrales, sin que hubiera una decisión sobre el fondo del caso
El intento de mostrarse moderado
Al lanzar su candidatura, Flávio intentó presentarse como una versión más moderada de su padre. Se definió como “el Bolsonaro vacunado” y aseguró ser más equilibrado y centrado, en contraste con el negacionismo de Jair Bolsonaro durante la pandemia
Su personal también fue presentado como una diferencia. El politólogo Maurício Santoro lo describió como el integrante más educado y cordial de la familia
Diputado estadual desde los 21 años y senador más votado de Río de Janeiro en 2018, Flávio convirtió la seguridad pública en su principal bandera. No obstante, durante su paso por el Congreso solo prosperaron dos proyectos propios y ninguno estuvo relacionado con ese tema
En la campaña volvió a poner en duda las urnas electrónicas, negó el calentamiento global, defendió el alineamiento con Donald Trump y prometió “decretar que Brasil es del Señor Jesucristo”. También recuperó la estética verde y amarilla, las transmisiones semanales y las caravanas de motocicletas que habían caracterizado a su padre
Seguridad, ajuste y reforma judicial
Su programa de gobierno, titulado “Para que Brasil venza el atraso”, propone declarar “narcoterroristas” a las organizaciones criminales, reducir de 18 a 16 años la edad de imputabilidad y construir cinco cárceles de máxima seguridad inspiradas en el modelo de El Salvador
El plan también incluye la castración química para violadores, la eliminación de al menos diez ministerios y un recorte del gasto público al estilo de Javier Milei. Flávio prometió alcanzar el superávit fiscal sin eliminar los programas sociales y planteó terminar con la reelección presidencial
La reforma judicial propuesta limitaría las decisiones individuales de los jueces del Supremo Tribunal Federal y quitaría al tribunal la competencia para juzgar penalmente a los legisladores. Se trata del mismo órgano que condenó a Jair Bolsonaro y que actualmente investiga a Flávio
El indulto prometido durante los actos de campaña, sin embargo, no aparece en el documento
Una herencia con tensiones familiares
La sucesión tampoco estuvo exenta de conflictos internos. Michelle Bolsonaro, madrastra de Flávio y considerada en algún momento como posible candidata, le brindó un apoyo limitado. En junio afirmó en un video que su hijastro la había maltratado y humillado, y casi no participó de la campaña
Para reducir el rechazo entre las mujeres, Flávio otorgó mayor protagonismo a su esposa, Fernanda, dentista, y a su papel como padre de dos hijas
Además, los partidos del llamado “centrão” no se sumaron a una alianza con el Partido Liberal. La fórmula quedó así relativamente aislada, con el diputado Alfredo Gaspar como candidato a vicepresidente
Tras sobrevivir a una serie de denuncias y controversias, Flávio Bolsonaro transformó la elección en algo más que una disputa con Lula. La presentó como una rebelión contra el sistema judicial que condenó y encarceló a su padre
El “voto de bronca” que pidió terminó funcionando como la expresión electoral de esa revancha. La segunda vuelta pondrá a prueba si el capital político de Jair Bolsonaro puede ser heredado y si alcanza para concretar el ajuste de cuentas que Flávio prometió