Las fuerzas de seguridad francesas se preparan para nuevas protestas mientras crece el escrutinio sobre las tácticas utilizadas durante manifestaciones recientes. La tensión aumentó después de que varios adolescentes sufrieran lesiones graves
Una joven de 17 años perdió un ojo durante una protesta en Mulhouse y un varón de la misma edad perdió una mano en Saint-Étienne. Otros adolescentes padecieron lesiones incapacitantes durante bloqueos de escuelas secundarias y movilizaciones callejeras
Un amplio arsenal para controlar multitudes
La policía francesa utiliza bastones, gases lacrimógenos, granadas sonoras y lanzadores de proyectiles de espuma. También emplea escudos antidisturbios con luces estroboscópicas de alta potencia, diseñadas para desorientar a los manifestantes
Las pistolas eléctricas de aturdimiento están prohibidas en las operaciones de control de multitudes. Las autoridades sostienen que las armas de fuerza intermedia permiten responder de manera gradual y proporcional ante una amenaza
Familiares de jóvenes heridos y organizaciones de derechos humanos consideran, en cambio, que algunas respuestas policiales han sido excesivas. Entre sus demandas figuran la prohibición de los lanzadores de espuma, los gases lacrimógenos y las granadas aturdidoras
El riesgo de los proyectiles de espuma
Las recomendaciones de Naciones Unidas indican que los proyectiles de impacto cinético deben utilizarse únicamente ante una amenaza inminente. También señalan que no deben dirigirse a la cabeza, el rostro o el cuello, y que disparar desde posiciones elevadas, a corta distancia o contra el suelo puede aumentar el riesgo de lesiones graves
Aunque los lanzadores de espuma se clasifican como menos letales y se consideran más seguros que las escopetas con balas de goma, especialistas advierten que, en determinadas circunstancias, pueden causar la muerte
La capacitación y unas reglas claras pueden reducir las lesiones. En España, las autoridades sustituyeron las escopetas con balas de goma por lanzadores de espuma después de la represión policial del referéndum independentista de Cataluña de 2017. Según los especialistas citados, las lesiones disminuyeron posteriormente
Estos lanzadores fueron desarrollados inicialmente para entrenamiento militar y luego adaptados para situaciones de alto riesgo, como operaciones con rehenes y acciones antiterroristas. Sus críticos sostienen que no fueron concebidos para controlar protestas
Otra preocupación es la falta de trazabilidad. A diferencia de las balas, los proyectiles de espuma generalmente no dejan pruebas que permitan identificar al agente que los disparó. Activistas han propuesto grabar números de identificación en cada proyectil
Un modelo policial más distante
El uso de estas armas se vincula con un cambio más amplio en la policía francesa: el reemplazo de la vigilancia comunitaria, basada en patrullas a pie y el contacto con los vecinos, por unidades especializadas en control de disturbios
Especialistas que compararon los métodos policiales de Francia, Reino Unido, Países Bajos y Suecia señalaron que en los otros países la policía suele establecer un contacto más directo con los manifestantes para reducir las tensiones. En Francia, describieron un enfoque más autoritario, aunque también remarcaron que las fuerzas francesas enfrentan protestas particularmente militantes y, en ocasiones, violentas
Arrestos y despliegue de fuerzas
Francia cuenta con más de 250.000 policías nacionales y gendarmes. La policía suele operar en las ciudades, mientras que la gendarmería tiene a su cargo las zonas rurales y las localidades más pequeñas. Ambas fuerzas dependen del Ministerio del Interior
El ministerio informó que 997 agentes resultaron heridos durante los disturbios del sábado, siete de ellos de gravedad. La policía indicó que más de 100 manifestantes y residentes sufrieron lesiones en París. No se difundió un balance nacional de heridos
Ese día fueron detenidas unas 2.400 personas en todo el país. Las autoridades atribuyeron buena parte de la violencia a grupos radicales de extrema izquierda, a los que acusaron de provocar enfrentamientos y atacar edificios públicos. También señalaron que otras personas aprovecharon los disturbios para saquear comercios