Gabriel Rolón analizó la relación entre identidad, deseo y satisfacción personal. Según explicó, muchas personas tienen dificultades para reconocer qué quieren porque sus decisiones están atravesadas por expectativas ajenas

El psicoanalista sostuvo que descubrir el propio deseo puede ser más importante que definir quién se es. En ese proceso, la persona se acerca a un enigma que nunca termina de resolverse por completo, pero que orienta su recorrido

El peso de las expectativas ajenas

Rolón señaló que entre cada individuo y su deseo suelen interponerse las opiniones de la familia, la sociedad y la cultura. Esas voces transmiten ideas sobre cómo vivir, a quién amar, qué estudiar o qué condiciones se necesitan para alcanzar la felicidad

“No es fácil saber qué se desea”, planteó. A su entender, los mandatos incorporados desde la infancia pueden dejar a las personas “excéntricas” de sí mismas, es decir, alejadas de su propio centro y de su capacidad de elegir

El especialista también se refirió a la angustia, la culpa y la decepción que aparecen cuando alguien siente que está defraudando aquello que otros esperaban. Esos sentimientos, afirmó, pueden dificultar todavía más el contacto con los anhelos personales

Separar el deseo propio de los mandatos

Para Rolón, el autoconocimiento implica revisar si las metas actuales nacen de una voluntad propia o si responden a proyectos que el entorno imaginó para cada persona

En ese sentido, cuestionó la idea de que los hijos deban cumplir los sueños pendientes de sus padres. “¿Quién te dijo que yo quiero tener lo que vos no tuviste?”, resumió al describir esa tensión y defender la necesidad de dar tiempo para descubrir qué se desea

El psicoanalista explicó que nadie llega al mundo sin una historia previa ni expectativas depositadas sobre él. Sin embargo, consideró necesario distinguir entre los deseos que acompañan y aquellos que terminan imponiendo un camino

El psicoanálisis frente al destino

Rolón vinculó estas dificultades con el superyó, entendido como el espacio psíquico en el que permanecen discursos y normas que orientan, condicionan o juzgan las acciones

Desde esa perspectiva, definió al psicoanálisis como una búsqueda destinada a evitar que alguien quede atado a un destino impuesto. No se trataría de alcanzar aquello que otros determinaron, sino de identificar un deseo propio y asumir la responsabilidad de seguirlo