La exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan se consolidó como la principal candidata para suceder a António Guterres al frente de la ONU, mientras que el diplomático argentino Rafael Grossi recuperó terreno en la cuarta votación indicativa del Consejo de Seguridad
Grynspan obtuvo 10 apoyos, tres votos negativos y dos abstenciones de opinión. La votación fue secreta y todavía no se conoce cómo se pronunció cada uno de los 15 miembros del Consejo, incluidos Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido, las cinco potencias con derecho a veto
Grossi volvió a crecer
Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), sumó tres apoyos y llegó a ocho, después de haber retrocedido en la ronda anterior. También redujo en uno la cantidad de rechazos, aunque todavía acumula siete votos negativos
En el entorno del diplomático argentino interpretaron el resultado como una señal positiva y consideran que su candidatura continúa en carrera
La excanciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett quedó en una posición similar, con ocho apoyos, seis rechazos y una abstención de opinión. En la ronda anterior había recibido ocho respaldos, mientras que Grynspan había obtenido nueve
“La candidatura de Rodrigues-Birkett se estancó claramente y aumentan los indicios de un posible veto de Estados Unidos en su contra”, analizó Daniel Safran-Hon, exfuncionario de la oficina ejecutiva del secretario general de la ONU y participante en misiones internacionales
Sobre Grossi, Safran-Hon destacó la mejora hasta alcanzar ocho votos favorables, aunque advirtió que los siete rechazos podrían dificultar su llegada a la instancia final debido a los posibles vetos que enfrenta
Una definición todavía abierta
El mandato de Guterres termina el 31 de diciembre y la elección debería resolverse antes de esa fecha. Sin embargo, después de cuatro rondas todavía no hay consenso dentro del Consejo de Seguridad
Para imponerse en la votación final, que aún no tiene fecha, un candidato necesita reunir al menos nueve votos y evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes. Luego, la Asamblea General, integrada por 193 Estados, suele ratificar al postulante recomendado
La cuarta ronda se realizó después de la Asamblea General de la ONU, que reunió la semana pasada a líderes de distintos países en Nueva York. Durante esos encuentros, los candidatos buscaron fortalecer sus postulaciones mediante reuniones diplomáticas
El resto de los candidatos
El ugandés Olara Otunnu quedó en el cuarto lugar, con cinco apoyos, ocho rechazos y dos abstenciones de opinión. Le siguieron el expresidente senegalés Macky Sall, con cinco votos favorables, nueve negativos y uno sin opinión; la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, con tres, diez y dos; e Ivonne Baki, también de Ecuador, con uno, 11 y tres
La expresidenta chilena Michelle Bachelet decidió retirar su candidatura después de la tercera ronda
El peso de las grandes potencias
Las posiciones de Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido serán determinantes para definir la elección. Las conversaciones mantenidas la semana pasada entre Donald Trump y el presidente chino, Xi Jinping, agregaron importancia al análisis sobre los posibles respaldos y vetos
Versiones recientes señalan que Beijing habría descartado apoyar a Grossi, considerado cercano a Washington, y evaluaría respaldar a Grynspan o a Rodrigues-Birkett. China ya había expresado semanas atrás su preferencia por que una mujer encabezara la organización multilateral
Grynspan se encuentra de licencia de su cargo como secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo
Grossi se reunió en Nueva York con el canciller ruso, Sergei Lavrov, pero su candidatura también recibió críticas públicas del Kremlin por su trabajo al frente del OIEA y su papel como mediador sobre los riesgos de la planta nuclear de Zaporiyia, ocupada por fuerzas rusas. Aun así, el diplomático argentino confía en no ser vetado por el gobierno de Vladimir Putin
Otro posible obstáculo es la tensión entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. Durante la Asamblea General, Javier Milei defendió el reclamo argentino, criticó a la ONU por no actuar sobre la disputa y llamó a Londres a negociar la explotación de los recursos naturales de la zona