Noruega inicia este viernes una nueva etapa institucional tras la muerte de Harald V, que pone fin a un reinado de más de tres décadas. Su hijo, hasta ahora príncipe heredero, Haakon, pasa a ser el nuevo monarca de forma inmediata

La sucesión se produce en un contexto delicado para la familia real, que en los últimos años ha quedado expuesta a distintas controversias. Aun así, Haakon aterriza en el trono con un respaldo ciudadano notable: una encuesta realizada en 2025 situó en el 65,1 % a quienes lo consideran preparado para reinar

La percepción sobre Mette-Marit, su esposa, es bastante más fría. Solo el 30,2 % de los consultados cree que está plenamente preparada para ejercer como reina consorte, una diferencia que refleja el desgaste que arrastra la institución

Un relevo sin vacío de poder

En Noruega, el traspaso de la Corona es automático. El heredero asume el trono en el mismo momento en que fallece el soberano anterior, por lo que Haakon ya es rey desde la muerte de Harald V

Las próximas horas servirán para formalizar públicamente ese cambio. El nuevo monarca reunirá al Gobierno en un Consejo de Estado extraordinario en el Palacio Real, donde comunicará el fallecimiento de su padre y su propia incorporación al trono

En esa misma cita deberán conocerse también aspectos que definirán su reinado, como el nombre que usará como soberano, su lema y los títulos que adoptará la familia real

La sombra de las polémicas

El ascenso de Haakon coincide con un periodo de fuerte exposición pública para la Corona. El caso de Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit, ha situado a la familia en el centro del debate y ha deteriorado la imagen de la reina consorte

Las controversias acumuladas han aumentado la presión sobre la institución, aunque Haakon ha conservado una valoración más estable gracias a su institucional, su preparación prolongada para la sucesión y su presencia sostenida en actos oficiales

Ese capital de confianza será ahora su principal baza. El gran reto del nuevo rey será convertir su buena imagen personal en una oportunidad para recomponer la percepción pública de una monarquía sometida a desgaste

El contraste con Mette-Marit seguirá siendo inevitable. Mientras Haakon representa continuidad y estabilidad, ella afronta un escenario mucho más complejo, marcado por la atención pública sobre su entorno familiar y por su estado de salud, después de haber sido trasplantada de un pulmón por la fibrosis pulmonar que padece

La evolución del caso Marius Borg Høiby seguirá siendo, previsiblemente, uno de los asuntos que más influyan en la imagen de la nueva pareja real