El príncipe Harry recordó la última conversación telefónica que mantuvo con su madre, la princesa Diana, antes de su muerte en 1997. Tenía 12 años y se encontraba junto a su hermano, el príncipe William, en Balmoral, Escocia

Ambos querían volver a jugar con sus primos. Harry explicó que, si hubiera sabido que aquella sería la última vez que escucharía la voz de Diana, habría vivido la conversación de otra manera. También reconoció que todavía carga con ese arrepentimiento

La princesa Diana murió el 31 de agosto de 1997, a los 36 años, en un accidente automovilístico ocurrido en París, Francia. Sus hijos todavía eran menores de edad cuando ocurrió el hecho

Harry aseguró que piensa en su madre casi todos los días. Entre sus pensamientos recurrentes aparece la pregunta de cómo serían el mundo y su familia si Diana siguiera viva. También contó que, en algunos momentos, le formula preguntas mentalmente y siente que recibe alguna respuesta

El duelo y la vida familiar

El príncipe señaló que durante aproximadamente 20 años tuvo dificultades para expresar el dolor por la muerte de su madre. Según relató, la terapia lo ayudó a reconocer sus emociones y a entender que aprender a vivir con una pérdida no implica olvidar a la persona

Ese proceso también modificó su manera de entender la paternidad. Durante los primeros meses de vida de su hijo Archie, Harry observó que el niño percibía rápidamente la tensión con la que él regresaba a casa después de una jornada difícil

Por esa razón, comenzó a utilizar los aproximadamente 40 minutos de trayecto desde Londres para tranquilizarse antes de reencontrarse con su familia. El objetivo era evitar trasladar su estado emocional al hogar

Su experiencia está vinculada con la MasterClass Redefining Grief: Building Resilience Through Loss, desarrollada junto con la especialista en duelo Mary-Frances O’Connor. Harry explicó que compartir su historia permitió que personas de distintas edades se sintieran identificadas y encontraran apoyo

Aunque no puede cambiar lo ocurrido en 1997, el príncipe busca convertir esa experiencia en una forma de acompañar a quienes atraviesan sus propios duelos