Herman Cornejo volvió a poner en primer plano el momento que marcó su carrera: cuando Julio Bocca confió en él, a los 16 años, y lo llevó a competir en Moscú pese a una lesión en el tobillo. El bailarín regresó con la medalla de oro y, desde entonces, su recorrido quedó ligado a una trayectoria que lo llevó de San Luis al American Ballet Theatre, donde ya suma 28 temporadas
Un comienzo temprano y una vocación sin dudas
Cornejo contó que empezó a bailar a los 8 años, impulsado por su hermana, y que desde la primera clase el aprendizaje fue acelerado. Poco después ya integraba un grupo de adultos. Antes había probado con el patín artístico y el fútbol, pero al ingresar al Teatro Colón, en la adolescencia, eligió quedarse con la danza
Con 45 años y casi cuatro décadas sobre los escenarios, dijo que nunca sintió el ballet como un sacrificio, sino como una forma de juego que lo acompañó desde chico
La apuesta de Bocca y el oro en Moscú
El vínculo con Bocca fue decisivo. Cornejo tenía 14 años cuando ingresó a su compañía y, dos años después, recibió la propuesta de participar en la competencia de Moscú, a la que no llegaba por edad. A eso se sumaba un esguince de tobillo. Aun así, aceptó el desafío, se preparó con Lidia Segni y avanzó hasta la final
Ganó la medalla de oro, mientras que la de plata quedó vacante. Para él, aquel resultado significó también una forma de agradecerle a Bocca por haber apostado por su futuro
Una carrera larga y el desafío de seguir renovándose
Ya instalado en el American Ballet Theatre de Nueva York, Cornejo habló de la dificultad de sostener la motivación a lo largo de los años. Explicó que el reto no está solo en la exigencia física, sino en mantener las ganas de volver a interpretar obras como El lago de los cisnes sin perder el impulso de aprendizaje
También señaló que encuentra novedad en las nuevas generaciones de bailarinas con las que comparte escenario. A lo largo de su carrera trabajó con 80 partenaires de distintas edades y estilos, algo que considera parte de esa renovación constante
Ánima Animal, una obra recuperada del olvido
Durante la pandemia, Cornejo cambió su alimentación y comenzó a pensar en un proyecto propio: Ánima Animal. La obra retoma una idea surgida en 1917, cuando Leopoldo Lugones y Héctor Quiroga le propusieron a Vaslav Nijinsky crear una pieza inspirada en la leyenda guaraní del Urutaú. El proyecto nunca llegó a concretarse y quedó sin realizar durante más de un siglo
Cornejo definió ese regreso como una recuperación simbólica de una obra que permaneció enterrada por 110 años. La puesta no se limita a la leyenda del ave y el guerrero, sino que trabaja también sobre la identidad de los pueblos originarios y el cuidado del medioambiente
La obra tendrá función el 27 de agosto en San Nicolás y el 1° de septiembre en el Teatro Coliseo, en Buenos Aires. Para el bailarín, volver con una creación de raíces propias significa cerrar un círculo personal y artístico