Hungría apagará la próxima semana su única central nuclear por el bajo nivel del Danubio, afectado por la ola de calor que se extiende por Europa central, anunció el primer ministro Péter Magyar

La planta de Paks, situada a unos 90 kilómetros al sur de Budapest, funciona hoy por debajo de la mitad de su capacidad habitual: genera 965 megavatios, frente a los 2.000 normales. Sus cuatro reactores, de diseño soviético, dependen del agua del Danubio para su refrigeración, pero la bajante complicó el trabajo de las bombas que alimentan el sistema

Un apagado programado y sin riesgo inmediato

Magyar dijo en una rueda de prensa en la propia central que el corte se produciría “el martes o el miércoles”. Añadió que el procedimiento puede hacerse con seguridad y que no supone peligro para la población ni para el ambiente

La planta concentra cerca del 40% de la electricidad anual del país, por lo que su detención representa un desafío para el sistema energético. El operador ya había señalado antes que el cierre era inevitable

El nivel del río podría caer hasta los -144 centímetros, por debajo del récord previo de -98 centímetros de 2018. El umbral de -134 centímetros obliga a detener por completo la central. Esa cifra negativa indica que el agua bajó por debajo del nivel de referencia del medidor, no que el cauce esté seco

El apagado podría prolongarse varias semanas, ya que en las últimas dos décadas el caudal solo subió durante agosto en tres ocasiones y no se esperan lluvias importantes en los próximos días

Recortes de consumo y medidas de emergencia

Hungría no es el único país presionado por la ola de calor. Rumania ya cerró uno de sus reactores nucleares por la misma causa y anunció que hará lo mismo con el segundo

Ante la pérdida de cerca de la mitad de su generación eléctrica, el gobierno pidió a las grandes empresas que reduzcan voluntariamente su consumo entre las 17:00 y las 22:00. El grupo energético MOL aceptó bajar su demanda en 65 megavatios-hora, un recorte del 40% respecto de sus niveles habituales

Magyar también ordenó apagar la iluminación ornamental de todas las instituciones estatales, recomendó suspender las sesiones parlamentarias del lunes y el martes, y prohibió las fogatas al aire libre

El impacto ya se siente en la población

La ola de 12 días que afectó al país a fines de junio dejó unas 304 muertes adicionales, según cálculos del científico de datos climáticos Peter Szabo

En Szentendre, al norte de Budapest, miles de vecinos padecen cortes de agua. La compañía regional envió camiones cisterna, aunque el suministro resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas

“Aunque consigo suficiente agua para beber, no me alcanza para lavarme”, dijo Janos Keresztes, traductor jubilado de 75 años

La emergencia se replica en toda la región. En Eslovenia, los meteorólogos advirtieron sobre un riesgo de incendio “extremadamente alto” en el oeste del país y las autoridades prohibieron cualquier actividad que pueda generar llamas. El climatólogo Gregor Vrtacnik señaló que la ola de calor será “extraordinaria por su duración, no solo por las altas temperaturas”

En Bratislava, la capital de Eslovaquia, las autoridades abrieron más de 30 centros de climatización con aire acondicionado y agua potable. En Austria, el viernes se registraron 40,3 °C en Wieselburg, al oeste de Viena, la temperatura más alta jamás medida en julio en ese país. La agencia meteorológica Geosphere Austria indicó además que las lluvias acumuladas desde enero están un 30% por debajo de lo normal