En Colón, una alerta vecinal puso en marcha el rescate de una galga que yacía en una zanja y jadeaba con dificultad. Un transeúnte creyó que había sido envenenada, pero la situación era otra: estaba desnutrida, exhausta y en pleno trabajo de parto

El operativo fue realizado en abril de 2024 por Silvia Sabetta y otras voluntarias de la Asociación Civil Rescatando Hocicos, una organización que trabaja con animales víctimas del maltrato

Un parto en medio del abandono

Una vecina le ofreció refugio temporal en su casa. Allí, la perra, a la que llamaron India, dio a luz a nueve cachorros. Luego, la madre y sus crías fueron trasladadas a las instalaciones del refugio

India había estado bajo el control de un galguero de la zona, que la utilizaba para la caza y la reproducción. Su antiguo tenedor intentó reclamarla, pero desistió después de que la organización la castrara

Como en la región resulta difícil encontrar adoptantes, las voluntarias coordinaron el proceso con agrupaciones de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando cumplieron dos meses y terminaron el período de lactancia, los nueve cachorros consiguieron hogares en Capital Federal

La despedida que cambió su destino

Flavia, una de las voluntarias encargadas del traslado de los cachorros, viajó a Colón y presenció el momento en que India se separó de ellos. La escena la conmovió especialmente por la expresión de tristeza y desconcierto de la galga

Dos semanas después, Flavia regresó para llevarla a su casa en tránsito. Durante los primeros días, India se mostró sumisa, temerosa y tensa. También tenía algunas heridas producidas por peleas en el refugio, que sanaron rápidamente

La intención inicial era alojarla hasta encontrar una familia adoptiva. Sin embargo, la convivencia modificó esos planes: Flavia nunca llegó a publicar las fotos de adopción y decidió incorporarla definitivamente a su hogar

Paciencia para volver a confiar

La recuperación de India no fue inmediata. El cambio de una actitud distante a la confianza plena llevó casi dos años, durante los cuales se respetaron sus espacios y no se forzaron las muestras de afecto

En la reintegración a la vida urbana fueron importantes las salidas breves en horarios de poca circulación, el uso permanente de correa y pretal, y el respeto por sus propios tiempos para acercarse y aceptar el contacto físico

“El galgo es una raza muy dócil, dulce y sensible; son resilientes. Buscan amor, una cama mullida y paseos divertidos”, explicó Flavia

De la zanja a una carrera de 3 kilómetros

Tras casi dos años de acompañamiento, India mostró una recuperación física y emocional que le permitió participar junto a su familia multiespecie en la 14.ª edición de DOGRUN

La galga completó un circuito de 3 kilómetros rodeada de espacios verdes, otros perros, espectadores y nuevos estímulos. La jornada también incluyó un espacio dedicado al trabajo de adopción y recuperación de galgos víctimas del maltrato