Un grupo de 85 intelectuales difundió una declaración en la que cuestiona la mirada unanimista del Gobierno sobre la soberanía argentina en las islas Malvinas y denuncia un uso político de la causa que califica de oportunista. El texto lleva como subtítulo “Argentina es plural y debe ser pluralista”
La iniciativa fue impulsada por el politólogo Vicente Palermo, autor del ensayo Sal en las heridas. Las Malvinas en la cultura argentina contemporánea. Entre los firmantes hay historiadores, sociólogos, politólogos, filósofos, economistas, cineastas, investigadores y juristas
Ricardo Gil Lavedra, Santiago Kovadloff, Daniel Sabsay, Graciela Fernández Meijide, Luis Alberto Romero, Liliana de Riz, Pablo Alabarces, Pablo Avelluto, Mariano Llinás, Beatriz Bragoni, José Emilio Burucúa, Marcelo Cavarozzi, Jesús Rodríguez, Rubén Chababo, Isidoro Cheresky, Hugo Vezzetti, Roberto Gargarella, Claudia Hilb, Roy Hora, Ricardo Ibarlucía, Pablo Gerchunoff y Elizabeth Jelín se cuentan entre quienes suscribieron el documento
La declaración reconoce la existencia de una disputa jurídica, política y diplomática con el Reino Unido, además del mandato de las Naciones Unidas para que ambas partes negocien y de la disposición constitucional que sostiene el reclamo argentino y establece el compromiso de recuperar las islas por medios pacíficos
Sin embargo, los autores aclaran que aceptar el diferendo no implica compartir una única posición sobre todos sus aspectos. Las diferencias abarcan el papel de los habitantes de las islas en eventuales negociaciones y la conveniencia de mantener instancias de cooperación mientras persiste el desacuerdo territorial
Críticas al unanimismo
El núcleo del documento está puesto en la transformación de la disputa en una causa nacional presentada como incuestionable. Sus firmantes sostienen que esa perspectiva tiende a negar los disensos y a convertir la adhesión a una determinada postura en una prueba de patriotismo
También vinculan esa evolución con la historia reciente. Recuerdan que la dictadura militar condujo al país a la guerra de 1982, en un contexto en el que el reclamo por las islas ya tenía un fuerte arraigo social. Según plantean, el conflicto reforzó esa identificación y luego la extendió a ámbitos de la vida cotidiana, la política, el deporte y los estudios académicos
En ese marco, los intelectuales cuestionan la actual actuación del Gobierno y advierten sobre posibles expresiones de militarismo. Además, manifiestan su rechazo a cualquier forma de autoritarismo y censura política
El reclamo por la libertad de disentir
Los firmantes diferencian entre el diferendo internacional, que consideran compatible con la discusión democrática, y una causa concebida como un mandato colectivo que pretende hablar en nombre de toda la sociedad
El texto expresa reparos sobre el proyecto de ley de Defensa de la soberanía nacional, cuyo eje es Malvinas. En particular, cuestiona el artículo 111 por considerar que podría establecer una figura penal imprecisa y castigar expresiones de disenso
La declaración concluye con un llamado a fortalecer un pluralismo político y cultural efectivo. Sus autores sostienen que el reclamo por las islas puede formar parte de la identidad nacional sin impedir que existan opiniones diferentes ni habilitar a ningún sector a presentarse como portavoz de todos los argentinos
Adrián Gorelik, Jorge Ossona, Oscar Oszlak, Mariano Plotkin, Hinde Pomeraniec, Carlos Reboratti, Gabriel Salvia, Catalina Smulovitz, Nancy Sosa, Facundo Suárez Lastra, Lucrecia Teixido, Marcela Ternavasio, Cristina Tommasi, Natalia Volosin y Carlos Zurita también figuran entre los adherentes