Hace cinco décadas, un grupo de científicos formados en el Centro Atómico Bariloche convirtió una idea de Conrado Varotto en una empresa dedicada a la ciencia aplicada. Así nació Invap, con una estructura pública y una orientación hacia las necesidades del mercado
La compañía, cuyo único dueño es la provincia de Río Negro, construye satélites, radares, reactores de investigación y equipamiento para medicina nuclear. Aunque cambió su figura jurídica y pasó de ser una sociedad del Estado a una sociedad anónima unipersonal, continúa bajo control público
Radares para vigilar las fronteras
Entre sus proyectos actuales se encuentra, junto con el Gobierno nacional, un plan de radarización fronteriza. El sistema combina radares terrestres, aéreos, satelitales y móviles para observar en tiempo real el espacio aéreo y las zonas de influencia del país
La tecnología también contempla radares costeros, radares embarcados y sistemas de vigilancia instalados en vehículos no tripulados y satélites. El nuevo escenario abierto por la explotación petrolera en las Islas Malvinas plantea necesidades adicionales de monitoreo
Un nuevo satélite argentino
Invap trabaja desde hace más de diez años en SABIA-Mar, un satélite que permitirá obtener información sobre el Mar Argentino, sus usos y el control de sus costas. Está previsto que sea trasladado en avión a la costa oeste de Estados Unidos y lanzado desde la base espacial Vandenberg, en Santa Bárbara, a fines de marzo próximo
El satélite será ensamblado y probado en el llamado cuarto limpio, el área de máxima protección de la sede de la empresa. Allí se controlan la contaminación, la electricidad estática y otras condiciones que podrían afectar los componentes antes del lanzamiento
Para ingresar, los trabajadores y visitantes deben utilizar bata, cubrirse el calzado y el cabello, y descargar la electricidad estática mediante una placa metálica. El proceso de armado y prueba de un satélite puede extenderse durante varios años
Datos protegidos e inteligencia artificial
La empresa también desarrolla modelos de inteligencia artificial para mejorar sus propios productos. A la vez, prepara una pequeña plataforma tecnológica destinada a que otras compañías automaticen procesos con IA sin enviar información sensible a la nube
El objetivo es preservar la soberanía de los datos y mantener bajo control de cada organización la información crítica de sus operaciones
Un modelo basado en ciencia, Estado e industria
El funcionamiento de Invap se vincula con el triángulo de Sábato, un modelo que propone una articulación constante entre el Estado, el sistema científico-tecnológico y el sector productivo
La empresa sostiene que esa combinación le permite transformar conocimiento científico en proyectos concretos y, al mismo tiempo, desarrollar productos para el mercado nacional e internacional
Durante los últimos diez años, su facturación anual promedio rondó los 200 millones de dólares. Este año superó los 250 millones, con una composición cercana a la mitad de proyectos nacionales y la mitad de proyectos internacionales
Satélites, radares y reactores
El desarrollo satelital comenzó después de la reconversión de la empresa en la década de 1990. Luego llegaron los satélites geoestacionarios Arsat-1 y Arsat-2, lanzados en 2014 y 2015, respectivamente
En el área nuclear, Invap fabrica reactores de investigación y producción de radioisótopos, no reactores destinados a generar electricidad. El reactor RA-10, desarrollado junto con la Comisión Nacional de Energía Atómica, tendrá una potencia de 30 MW y está previsto para 2027
El RA-10 podrá producir materiales utilizados en medicina nuclear, entre ellos molibdeno-99, lutecio-177 e iridio-192. La división también participa en proyectos internacionales, como el reactor Pallas, en los Países Bajos, cuyo contrato alcanzó los 500 millones de euros
La sede principal de Invap se encuentra en las afueras de Bariloche, junto al lago Nahuel Huapi. Allí trabajan alrededor de 1800 personas, en su mayoría jóvenes formados en Física, Ingeniería e Informática. El predio tiene un recorrido de aproximadamente tres kilómetros y la sede actual fue inaugurada en 2009