REIKIAVIK. Islandia votó este sábado en un referéndum para decidir si retoma las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, un proceso que quedó interrumpido hace 13 años. La campaña estuvo dominada por el costo de vida, la seguridad, la soberanía y el control de las aguas pesqueras

Un resultado que puede reactivar un viejo debate

Sin encuestas a boca de urna y con el escrutinio iniciado recién al cierre de las mesas, los resultados se esperaban para la madrugada del domingo. Una medición divulgada el viernes mostró una leve ventaja de quienes se oponen a reabrir las conversaciones, aunque la diferencia seguía siendo estrecha

La primera ministra, Kristrun Frostadottir, calificó la jornada como un hito y sostuvo que la campaña volvió a poner en discusión el lugar de Islandia en el mundo. Si el “Sí” se impone, el gobierno quedará habilitado para abrir conversaciones con Bruselas

Economía, intereses altos y miedo a ceder control

Los defensores de la reapertura señalan que la integración al bloque y una eventual adopción del euro podrían aliviar la presión sobre la economía islandesa. El país enfrenta inflación persistente y tasas de interés elevadas, con un tipo de referencia del 8%, muy por encima del 2,25% del Banco Central Europeo

Del otro lado, la oposición sostiene que los beneficios se exageran y que los problemas del país deben resolverse puertas adentro. También advierte que la membresía pondría en riesgo la soberanía nacional y el manejo de sus recursos marítimos

La pesca, una línea roja para muchos votantes

El control de las aguas islandesas tiene un peso simbólico y político que va más allá de la economía. Las cuotas de pesca dentro de la Unión Europea dependen, entre otros criterios, del historial de captura, un punto que alimenta la desconfianza de los críticos del acuerdo

Para Islandia, este asunto está ligado a una larga historia de disputa por sus recursos, consolidada en el siglo XX durante las llamadas guerras del bacalao. La defensa del archipiélago, además, depende de la OTAN y de un acuerdo bilateral con Estados Unidos

Un camino largo si gana el apoyo

Islandia ya había pedido ingresar al bloque en 2009, en medio de una crisis financiera, pero el trámite quedó archivado en 2013 por un gobierno euroescéptico. Desde entonces, el país mantuvo una relación estrecha con la Unión Europea a través del Espacio Económico Europeo y del espacio Schengen

Si esta vez triunfa el “Sí”, las negociaciones podrían arrancar hacia fines de 2026 y extenderse entre 18 y 24 meses. Después, Islandia debería volver a votar en un segundo referéndum sobre la adhesión definitiva