Israel espera los resultados definitivos de las elecciones mientras toma forma un Parlamento sin una mayoría clara para Benjamin Netanyahu y sus aliados, ni para los partidos que buscan desplazarlo
El recuento de alrededor de 500.000 votos emitidos por militares, diplomáticos, personas internadas en prisiones y hospitales, entre otros electores, podría concluir este jueves. No se espera que esas papeletas modifiquen sustancialmente el resultado
Alianzas todavía abiertas
La principal incógnita está en las negociaciones que seguirán. Algunos partidos judíos y árabes podrían intentar una alianza inédita, mientras que otras fuerzas que hicieron campaña contra Netanyahu podrían terminar incorporándose a un gobierno encabezado por él
Gadi Eisenkot, exjefe militar y principal rival de Netanyahu, pidió un gobierno al servicio de todos y acorde con la voluntad popular, aunque no se pronunció sobre una eventual cooperación con los partidos árabes
La Lista Conjunta, una de las fuerzas árabes, afirmó que estaba abierta a cooperar políticamente tras considerar que había logrado un respaldo sin precedentes. El Likud, que obtuvo la mayor cantidad de votos, acusó a los partidos árabes de haberle arrebatado la elección y pidió investigar, sin presentar pruebas específicas. La comisión electoral informó que las irregularidades registradas fueron escasas
El camino hacia el próximo Ejecutivo
La semana próxima, el presidente Isaac Herzog encargará a una persona la tarea de formar gobierno. Aunque tradicionalmente recibe ese mandato el líder del partido más votado, la norma no lo exige
Si fracasan varios intentos, Israel podría celebrar nuevas elecciones a comienzos del próximo año. Herzog y Eisenkot han expresado su intención de evitar ese escenario
Seguridad, servicio militar y Gaza
La elección se produjo en un país dividido entre judíos y árabes, y entre sectores seculares y religiosos. Entre los asuntos centrales está la exención del servicio militar obligatorio para la población ultraortodoxa, mientras muchas familias afrontan las consecuencias de tres años de guerras inconclusas
Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo, continúa siendo una figura profundamente polarizadora. Sobre él pesan acusaciones de corrupción y señalamientos de que habría retrasado acuerdos relacionados con la guerra en Gaza, incluidos los destinados a liberar rehenes, por conveniencia política
La seguridad fue una prioridad para muchos votantes, pero también está en juego la posición internacional de Israel, cuestionada por el trato a los palestinos en Gaza y por el aumento de la violencia de colonos judíos en Cisjordania ocupada
Para los ciudadanos árabes existe una expectativa prudente de cambio. A la incertidumbre política se suma la amenaza de nuevos ataques contra Irán después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. Algunos expertos consideran que Netanyahu podría aprovechar una nueva guerra abierta para impulsar un gobierno de unidad bajo su liderazgo