Italia vuelve a atravesar una emergencia hídrica tras semanas de calor intenso y lluvias muy débiles. El río Po y el lago Maggiore llegaron a niveles críticos, mientras decenas de municipios del norte enfrentan dificultades para garantizar el suministro de agua potable

Una respuesta de urgencia

Ante la gravedad del cuadro, Suiza aceptó elevar de forma temporal las descargas de agua desde el lago de Lugano hacia el lago Maggiore. El caudal pasará de tres a ocho metros cúbicos por segundo, con el objetivo de sostener el nivel del lago y asegurar agua para los arrozales de Lombardía y Piamonte

El lago Maggiore, compartido por ambos países, ya se encontraba en condición de sequía extrema. En julio, la autoridad de la cuenca del Po había advertido que el sistema se acercaba a su límite operativo mínimo

El Po marca cifras alarmantes

El caudal del Po cayó a valores inusualmente bajos. En Cremona, registró un mínimo histórico para esta época del año

La falta de agua también afectó a zonas urbanas y rurales fuera del sector agrícola. A mediados de julio, cerca de 100 municipios de Piamonte habían aprobado restricciones al consumo. En unas 50 localidades, con alrededor de 25.000 habitantes, fue necesario llevar agua en camiones cisterna para reforzar las reservas

En Lombardía, otros 50 municipios presentaron complicaciones y 17 dependían de cisternas. En Marcas, la cifra llegaba a 32

El golpe al arroz, cultivo clave del norte

La crisis golpea con fuerza a la producción de arroz, uno de los pilares agrícolas del país. Italia es el principal productor europeo, con unas 235.000 hectáreas sembradas en 2025, y más del 80% de esa superficie se concentra en Pavia, Vercelli y Novara

En esa zona, cerca de 3500 explotaciones dependen del sistema alimentado por el Po y por los lagos alpinos. Frente a la escasez, los consorcios de riego implementaron una rotación inédita: distintas áreas reciben agua en semanas alternadas

Algunos productores optaron por abandonar parcelas para concentrar el recurso en una parte del terreno y salvar al menos una fracción de la cosecha. En Pavia, el sector estima que las pérdidas del arroz podrían superar los 100 millones de euros

Un problema que excede al campo

La situación se agravó por las olas de calor. En junio, Piamonte tuvo temperaturas unos 3,5 °C por encima del promedio, lo que aceleró la pérdida de humedad en suelos y vegetación. A comienzos de agosto, el sistema nacional de vigilancia sanitaria colocó por primera vez en el año a las 27 ciudades monitoreadas bajo alerta roja simultánea

La escasez obliga además a definir prioridades entre consumo humano, actividad agrícola, caudales ecológicos, industria y energía. En el delta del Po, el bajo nivel del río también aumenta el riesgo de avance de agua salada desde el Adriático

Las autoridades evalúan nuevas represas, almacenamiento subterráneo y la recuperación de prácticas como la inundación invernal de los arrozales. Pero esas medidas llevarán tiempo. Mientras tanto, el norte italiano sigue enfrentando un verano en el que cada metro cúbico de agua cuenta