Tokio.- Japón ejecutó este viernes a Sunao Takami, de 58 años, condenado por provocar el incendio de un salón de pachinko en Osaka en 2009, en el que murieron cinco personas y otras diez resultaron heridas
Un caso que marcó al país
Según explicó el ministro de Justicia, Hiroshi Hiraguchi, Takami roció gasolina en el local abarrotado y prendió fuego con un fósforo encendido. El ataque causó, dijo, un impacto “extremadamente grave” y dejó secuelas profundas entre las víctimas y sus familias
Takami había sido sentenciado a muerte en 2011 por asesinato, intento de asesinato e incendio intencional. Sus apelaciones fueron rechazadas por la Corte Suprema en 2016, que confirmó la pena capital
La pena de muerte, bajo presión
La ejecución ocurre mientras crecen en Japón los reclamos por mayor transparencia y por la abolición de la pena de muerte. Hiraguchi informó que en el país hay 100 reclusos en el corredor de la muerte, de los cuales 43 buscan un nuevo juicio
Japón y Estados Unidos son los únicos países del G7 que todavía aplican ejecuciones. Las críticas se intensificaron después de la absolución, en 2024, de Iwao Hakamada, considerado el preso en corredor de la muerte que más tiempo estuvo encarcelado en el mundo
Secreto oficial y debate abierto
Las ejecuciones en Japón se realizan con fuerte hermetismo: los condenados suelen conocer su destino recién la mañana del ahorcamiento. Aunque desde 2007 se difunden algunos nombres y datos de los casos, la información sigue siendo limitada
Hiraguchi sostuvo que no planea cambiar esa práctica. También negó que la ejecución de este viernes, la primera desde la llegada al gobierno de Sanae Takaichi, haya buscado evitar un debate parlamentario, pese a que se produjo durante el receso legislativo
Japón había ejecutado por última vez en junio de 2025 a un hombre conocido como el “asesino de Twitter”, condenado por matar y desmembrar a nueve personas cerca de Tokio en 2017