Evitar todas las discusiones no garantiza una relación sana. Para John Gottman, el conflicto también puede cumplir una función útil: ayudar a que una pareja se entienda mejor, siempre que la conversación no llegue a un punto de saturación física y emocional

Cuando el cuerpo deja de escuchar

Gottman llama "desbordamiento" al estado en el que una pelea activa una respuesta fisiológica intensa. En ese momento la persona puede entrar en modo lucha, huida o bloqueo, lo que dificulta pensar con claridad, escuchar al otro y responder con calma

Según el especialista, este cuadro puede incluir pulso elevado, incluso por encima de los 100 latidos por minuto, sensación de calor, mandíbula tensa y dificultad para respirar profundo. Cuando eso ocurre, insistir en la discusión suele empeorar la situación

La pausa como herramienta, no como escape

El psicólogo recomienda detener la pelea por un lapso breve para bajar la activación del cuerpo y retomar el diálogo después. La pausa ideal, explica, debe durar entre 20 minutos y un máximo de 24 horas

También considera clave que quien pide el descanso diga cuándo volverá a hablar del tema. Durante ese tiempo conviene hacer actividades que ayuden a despejar la mente, como leer, meditar, correr o escuchar música. La idea no es evitar el problema, sino volver a él con más claridad

Bien aplicada, esta estrategia puede ayudar a sostener un clima de seguridad dentro de la pareja y evitar que una discusión termine en distancia prolongada

El método bagel para negociar sin ceder de más

Gottman también propone el método bagel, o de la rosquilla, un ejercicio que desarrolló junto con Julie Gottman para construir acuerdos más genuinos. La lógica es simple: no todo en una negociación tiene el mismo peso

En un círculo interior se anotan los aspectos que no se negocian, es decir, valores o elementos centrales de la identidad. En el círculo exterior se ubican los puntos flexibles, como decisiones secundarias o detalles prácticos

La meta es evitar que alguien renuncie a partes esenciales de sí mismo solo por mantener la paz. Así, cada integrante puede identificar con claridad qué está dispuesto a sostener y en qué puede ceder para alcanzar un acuerdo real