Joshua Kushner atribuyó a las luchas de poder en el fútbol mundial la fuerte resistencia que enfrentó el plan de la FIFA para abrir a la inversión privada parte de sus competiciones, incluido el Mundial. También admitió que su firma no habría participado si hubiera previsto semejante nivel de oposición

Los dichos del empresario, hermano del yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fueron sus primeras declaraciones desde que la FIFA frenó la iniciativa. Su comentario llegó mientras la UEFA prepara una causa penal contra Gianni Infantino, presidente del organismo rector del fútbol mundial

Un proyecto frenado por la resistencia interna

"Aunque respaldamos las motivaciones de FFE (FIFA Forward Enterprise), no supimos apreciar la dinámica política del fútbol mundial ni hasta dónde algunos estaban dispuestos a llegar", señaló Kushner en un comunicado. "Si hubiéramos sabido en qué se iba a convertir esto, no nos habríamos involucrado", agregó

Thrive Capital, la firma de Kushner, trabajó durante meses de manera reservada en el acuerdo y habría encabezado el proceso de inversión. El plan buscaba atraer capital privado a distintos torneos de la FIFA mediante la venta de participaciones en una nueva filial comercial valuada en 20.000 millones de dólares

La FIFA afirmó que la operación habría generado unos 4.200 millones de dólares para apoyar a las federaciones con menos recursos. También subrayó que las asociaciones miembro conservarían la facultad de aprobar o rechazar la propuesta mediante votación

Los críticos del proyecto sostuvieron que había sido diseñado en secreto para favorecer a sus inversores. El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, lo describió como un "oscuro y opaco acuerdo de despacho&quot

La UEFA pidió la destitución de Infantino y lo acusó de "gestión criminal". Según documentos legales, además, reúne pruebas para una posible denuncia penal en Suiza, donde tienen sede tanto la confederación europea como la FIFA

La presión sobre Kushner también creció en Estados Unidos. Distintos medios señalaron que podría ser llamado a declarar, mientras la UEFA solicitó a un tribunal de Nueva York autorización para exigir documentos y tomar declaración a representantes de su firma

Kushner defendió que la idea buscaba redistribuir el dinero del fútbol, históricamente concentrado en pocos países. Sostuvo que la propuesta pretendía llevar más capital y equidad a las 211 asociaciones miembro, con más inversión para las naciones menos desarrolladas, el fútbol base, el talento local y la experiencia de los aficionados

También remarcó que el esquema sería sometido a votación de cada asociación miembro y que no implicaba una obligación

Kushner es, además, un inversor clave en la compra récord de 12.500 millones de dólares de Los Angeles Lakers, uno de los equipos más emblemáticos de la NBA