El hielo marino que rodea la Antártida alcanzó esta temporada su tercer máximo más bajo desde el inicio de las mediciones satelitales. La extensión registrada fue de 17,59 millones de kilómetros cuadrados el 14 de septiembre, aproximadamente un millón menos que el promedio histórico

Esta capa de hielo se forma durante el invierno antártico y comienza a retroceder con la llegada de temperaturas más elevadas. Aunque el hielo marino no eleva por sí mismo el nivel del mar al derretirse, su reducción funciona como una señal de cambios más amplios en el océano y en el hielo continental

Una tendencia que se repite

Los satélites observan la evolución del hielo marino antártico desde 1979. En los últimos años, tanto los máximos invernales como las extensiones estivales se ubicaron entre los valores más bajos de la serie

Los cuatro inviernos con menor extensión máxima corresponden a los últimos cuatro años. Además, desde 2017 se observan anomalías particularmente bajas y, desde 2021, no se registra una expansión superior a la media histórica

Para los especialistas, estos datos ya no describen una excepción aislada, sino un patrón de menor congelamiento durante el invierno

Menos hielo, más exposición para las plataformas

La pérdida de hielo marino puede intensificar otros procesos. Al quedar más superficie oceánica expuesta, el océano Austral absorbe una mayor cantidad de calor. A su vez, las plataformas de hielo quedan más vulnerables al oleaje y a fenómenos extremos

Esas plataformas cumplen una función de contención: frenan el desplazamiento de los glaciares hacia el mar. Si se debilitan, el hielo continental podría avanzar con mayor facilidad hacia el océano

El calor del océano y los fenómenos climáticos

En junio, la península Antártica registró temperaturas hasta 20 °C por encima de lo normal. En la misma región se identificó una zona de océano abierto, de una superficie comparable a la de Francia, donde habitualmente debería haber hielo

La temperatura superficial de los océanos aumentó en promedio 0,12 °C por década entre 1982 y 2025. En el Ártico, el incremento fue cercano a 1 °C por década entre 1982 y 2024

El fenómeno conocido como Súper Niño pudo haber contribuido este año mediante cambios en los vientos y en el recorrido de las tormentas. Sin embargo, no alcanza para explicar por completo la situación. A comienzos de agosto, una extensa zona del mar de Amundsen perdió hielo cuando todavía debería encontrarse en una etapa sostenida de expansión

Impactos que se acumulan

El océano es aproximadamente un 17% más ácido que en 1985. También absorbe cerca de un tercio de las emisiones de carbono y alrededor del 90% del exceso de calor generado por las actividades humanas

Estos cambios no implican una inundación repentina de ciudades costeras, pero el aumento del nivel del mar ya puede medirse. En distintos puntos del planeta se observan inundaciones más frecuentes y una erosión costera cada vez más intensa

Un derretimiento acelerado de la Antártida continúa siendo una hipótesis de debate científico. La desaparición completa del continente requeriría siglos; si ocurriera, el nivel del mar podría aumentar más de 50 metros