La reumatología pediátrica continúa siendo una especialidad de difícil acceso para muchas familias argentinas. La disponibilidad de profesionales se concentra en pocas jurisdicciones y, en varias provincias, la atención depende de especialistas que viajan periódicamente

Según un mapa actualizado en marzo de 2026, hay 77 reumatólogos pediatras certificados en el país, de los cuales 70 están en actividad. Solo 14 provincias y la ciudad de Buenos Aires tienen un especialista radicado. Otras ocho provincias reciben profesionales que se trasladan para atender pacientes. Catamarca es la única que no cuenta con especialistas ni recibe visitas periódicas

El último censo REUMA-ARG, realizado en mayo de 2025, reunió 506 cuestionarios de niños y adolescentes con enfermedades reumáticas. De ese total, 294 pacientes, equivalentes al 58,1%, no tenían un reumatólogo pediatra en su localidad. Entre ellos, 185 debían recorrer más de 100 kilómetros para acceder a una consulta

Viajes periódicos para cubrir la demanda

En Salta, Paola Juárez trabaja en el Hospital Público Materno Infantil y también viaja a Santiago del Estero para atender en el Hospital Infantil Cepsi Eva Perón. Cuando comenzó a trasladarse, esa provincia no tenía profesionales de la especialidad. Primero viajaba cada 15 días y luego pasó a hacerlo una vez al mes

En la Patagonia, las distancias son aún mayores. Carolina Torres Walsh se instaló en Bariloche hace 17 años y durante mucho tiempo fue la única reumatóloga infantil de la región. Atendió periódicamente en Neuquén y hoy recibe pacientes de Villa La Angostura, Esquel, Trelew, Santa Cruz y otras localidades. Aproximadamente la mitad de sus pacientes llega desde fuera de su zona inmediata

Victoria Arispe, radicada en Neuquén, recibe niños del valle de Río Negro y también atiende en Tierra del Fuego. Para llegar a Río Grande debe hacer escala en Buenos Aires, ya que no existe un vuelo directo desde su provincia

La especialista destaca que recibir atención cerca del lugar de origen puede modificar la vida cotidiana de los niños. Reduce los viajes, facilita la asistencia escolar y evita que toda la dinámica familiar quede condicionada por los traslados

En San Juan, Gabriela Yesuron trabaja en el Hospital Dr. Guillermo Rawson y desde 2020 viaja regularmente a Mendoza, donde continúa siendo la única reumatóloga pediátrica que atiende

La distancia también demora el diagnóstico

En Salta, Juárez atiende pacientes que viven a más de 300 kilómetros de la capital, provenientes de localidades como San Ramón de la Nueva Orán, Tartagal y San José de Metán. También recibe niños de Iruya, Cachi y comunidades wichís

El traslado no siempre depende del dinero. En algunas zonas, las crecidas de los ríos, las nevadas y la falta de transporte pueden impedir que las familias salgan de sus localidades. Cuando finalmente llegan a la consulta, algunos niños ya presentan secuelas articulares severas

Los datos del censo muestran que el diagnóstico no llega con la misma rapidez en todo el país. El 49,6% de los pacientes fue diagnosticado en menos de tres meses; el 28,1%, entre tres meses y un año, y el 22,3%, después de más de un año

Las mayores demoras se registraron en pacientes del noroeste y el noreste argentino. En las zonas urbanas, en cambio, los tiempos fueron menores

La artritis idiopática juvenil fue la enfermedad más frecuente, con el 58% de los casos, seguida por el lupus eritematoso sistémico, que representó el 19%. La primera consulta ocurrió principalmente con un pediatra general: el 53,6% de los pacientes acudió inicialmente a ese profesional y solo el 15% consultó primero a un reumatólogo infantil

Formación insuficiente y redes de atención

La escasez de especialistas también está relacionada con la formación. Para ejercer la subespecialidad es necesario completar la residencia de Pediatría y luego realizar entre dos y tres años de Reumatología Infantil

En la Argentina, esa capacitación se ofrece en seis hospitales: tres de la ciudad de Buenos Aires, uno de La Plata y dos de Córdoba. Sin embargo, formarse no garantiza una incorporación rápida al sistema público

Torres Walsh llegó a Bariloche en 2009 y recién en 2021 obtuvo un cargo formal en el hospital público. Durante ese período trabajó mediante interconsultas y se trasladó a otras ciudades, incluso en circunstancias adversas

Florencia Ahumada regresó a Misiones en 2018, después de formarse en Buenos Aires. Allí tuvo que comenzar prácticamente desde cero y explicar la artritis idiopática juvenil tanto a las autoridades hospitalarias como a otros pediatras. Actualmente atiende pacientes de Misiones, el norte de Corrientes y Paraguay

La telesalud se convirtió en otra herramienta para sostener los controles sin que cada consulta implique un viaje. En Salta comenzó a utilizarse durante la pandemia para mantener el seguimiento de pacientes que viven lejos. En la Patagonia, Torres Walsh procura que los traslados se realicen solo cuando resultan indispensables

La diferencia entre las provincias también se refleja en los tiempos de espera. En Salta, donde hay especialistas radicados, los turnos pueden conseguirse con rapidez. En Santiago del Estero, la atención depende de visitas periódicas y la espera puede extenderse entre dos y tres meses

La demanda es sostenida. Juárez realiza el seguimiento de entre 200 y 300 niños en Salta y de más de 100 en Santiago del Estero. Torres Walsh calcula que atiende aproximadamente a 200 pacientes reumatológicos

Ante la falta de profesionales, los especialistas mantienen redes de colaboración para consultar casos complejos y compartir experiencias. Aunque el acceso sigue siendo desigual, el mapa comenzó a modificarse. La detección temprana y la consulta especializada ante una sospecha pueden evitar que la distancia determine el diagnóstico y el tratamiento