Un juicio que entra en su etapa final
La defensa de Lindsey Clancy cerró este viernes su caso en el juicio en el que se analiza si un cuadro de psicosis posparto la volvió penalmente irresponsable por la muerte de sus tres hijos pequeños. Después de la presentación de la defensa, la fiscalía comenzó a llamar testigos de réplica antes de los alegatos finales
Clancy, de 36 años, se declaró no culpable de los cargos de asesinato por las muertes de Callan, Dawson y Cora Clancy, de entre 8 meses y 5 años. Los niños fueron hallados en el sótano de la casa familiar en Duxbury, Massachusetts. La acusada se arrojó desde una ventana del segundo piso tras estrangularlos y quedó paralizada de la cintura hacia abajo
La defensa apunta a una crisis psiquiátrica
Su abogado no discute que ella causó las muertes, pero sostiene que no puede ser considerada criminalmente responsable porque sufría psicosis posparto, un trastorno mental poco frecuente asociado al estrés, la falta de sueño y los cambios hormonales posteriores al parto
La defensa intentó reforzar esa versión con el testimonio de familiares que describieron un deterioro progresivo de su salud mental antes de los hechos ocurridos en enero de 2023. También declaró un psicólogo que la atendió después de la tragedia
Mensajes, pedidos de ayuda y señales de alarma
Paula Musgrove, madre de Clancy, la describió como una madre dedicada y cariñosa, pero afirmó que su estado mental empezó a empeorar en octubre de 2022. Ante el jurado, se mostró un mensaje en el que Clancy escribía: “Mamá, ¿podés venir y quedarte conmigo un rato? Estoy muy enferma. Algo no está bien”
Musgrove también recordó una confesión más grave en diciembre, cuando Clancy dijo que debía contarles algo a ella y a Patrick Clancy, entonces esposo de la acusada. “Nos dijo que había pensado en hacerles daño a los niños”, declaró
Susan Clancy, exsuegra de la acusada, aseguró que Lindsey pidió ayuda en los meses previos a los asesinatos. El jurado vio mensajes en los que Clancy expresaba temor de haber desarrollado una dependencia a las benzodiazepinas y decía que no podía dormir sin tomarlas. En uno de ellos, fechado el 30 de noviembre de 2022, escribió: “No estoy bien y me da terror tomar medicación esta noche”
El choque entre dos lecturas del caso
La defensa también plantea que Clancy sufría trastorno bipolar y que estaba sobremedicada. Paul Zeizel, psicólogo que la trató en el hospital después de los hechos, declaró que no podía ajustar su conducta a la ley y que no comprendía la gravedad de lo ocurrido. Añadió que presentaba “una enfermedad o un defecto mental”
Zeizel dijo además que una prueba psicológica realizada por un médico del gobierno no encontró indicios de que estuviera fingiendo o exagerando síntomas psiquiátricos
La fiscalía, en tanto, sostiene que Clancy habría planeado los asesinatos y que logró sacar a su esposo de la casa el día de los hechos. También intenta demostrar que, aunque recibía tratamiento por ansiedad, insomnio y depresión, no estaba atravesando un episodio psicótico