La Administración Federal de Aviación autorizó el uso comercial del Boeing 737 Max 7, el modelo más pequeño de la familia Max, casi una década después de su presentación
La aprobación marca un avance importante para Boeing, que arrastra desde hace años problemas de seguridad, calidad y producción en una de sus líneas de aviones más vendidas
Una certificación demorada
El visto bueno llegó después de nuevas pruebas, ajustes de ingeniería y una revisión exhaustiva de los sistemas de diseño y seguridad del aparato
El proceso se extendió por fallas técnicas y por un mayor escrutinio regulatorio tras los dos accidentes del Max 8 ocurridos en 2018 y 2019, que dejaron 346 víctimas fatales
Más controles sobre Boeing
Desde esos accidentes, la FAA reformuló su esquema de supervisión sobre Boeing y aclaró que ese seguimiento seguirá vigente más allá de la certificación del Max 7
Antes de dar su aprobación, el organismo exigió cambios como la actualización del software de control de vuelo, mejoras en las alertas de cabina para pilotos y el rediseño del sistema anti-hielo de los motores para evitar sobrecalentamientos
Stephanie Pope, presidenta y directora ejecutiva de Boeing Commercial Airplanes, dijo que los equipos de ingeniería y pruebas atravesaron dificultades, la pandemia y la transición hacia nuevos procesos de certificación
Inspectores de seguridad continuarán en las plantas de producción para observar la fabricación, el sistema de gestión de seguridad y la cultura general de seguridad de la compañía, según informó la agencia
Uso previsto y pedidos pendientes
El Max 7 está pensado בעיקרamente para rutas de corto y mediano alcance
Varias aerolíneas, entre ellas Southwest Airlines, mantienen pedidos pendientes del modelo