El expediente del asesinato de Miguel Uribe Turbay dejó ver que la hipótesis sobre una posible filtración dentro de su esquema de seguridad estaba sobre la mesa de la Fiscalía desde julio de 2025, apenas semanas después del atentado ocurrido el 7 de junio

La pista surgió a partir de la declaración de un menor identificado con las iniciales E.J.M.M., alias Churco, quien aseguró que integrantes del entorno de protección del senador habrían facilitado información a los responsables del crimen

La pista que activó la investigación interna

Según el expediente, la diligencia en la que apareció ese señalamiento comenzó el 23 de julio a las 3:35 p. m. en el Comando de la Policía Metropolitana de Bogotá. La entrevista fue suspendida ese mismo día y retomada al día siguiente en la mañana

En su relato, Churco sostuvo que la estructura no dependía solo de vigilancias externas. Dijo que conocían la vivienda de Uribe, el vehículo en el que se movilizaba y las rutas que solía usar

El documento también indica que en el teléfono de alias Chipi o El Costeño apareció un contacto guardado como Escolta del senador, con el que habría mantenido comunicación para recibir alertas en tiempo real. Una de esas señales, según el testimonio, fue una breve llamada en la que se informó sobre manifestaciones

La red detrás del atentado

El expediente atribuye la coordinación de pagos por información a Simeón Pérez Marroquín, alias La Firma o El Viejo, quien ya fue condenado por su papel en la logística del crimen

La estructura criminal, identificada como Plata o Plomo o Amantes del Billete, operaba con subcontratación de sicarios y tendría vínculos con la Segunda Marquetalia, dirigida por Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez

Seguimientos, fallas y cambio de plan

Las labores de seguimiento al senador venían de meses atrás. El 30 de marzo de 2025, durante una actividad política en Bosa, el teléfono atribuido a El Viejo apareció conectado a una antena de la zona, en coincidencia con el evento

La declaración de Churco añadió que el grupo conocía un paso estrecho cercano a la vivienda del senador, lo que habría servido para identificar puntos débiles dentro de su esquema de protección

Antes del ataque con arma de fuego, la estructura habría intentado un atentado con explosivos el 3 de junio. De acuerdo con la reconstrucción del caso, Katherine Andrea Martínez, alias Gabriela o Andrea, llevó el artefacto hasta una panadería y luego entregó el detonador a Churco. El plan no se concretó

Cuatro días después, el 7 de junio, el grupo ejecutó el ataque en el parque El Golfito de Modelia. Para esa acción, según el expediente, reclutaron a un menor de 15 años identificado con las iniciales JCSR, alias Tianz, a quien le ofrecieron 20 millones de pesos

La sospecha sobre el esquema de protección

El caso tomó mayor fuerza cuando se conoció que, después del atentado, dos escoltas bajo sospecha seguían asignados a la protección de María Claudia Tarazona, viuda de Uribe. Luego, el esquema fue reemplazado por completo

La Fiscalía mantiene como línea principal que la orden del magnicidio salió de la cúpula de la Segunda Marquetalia y que la coordinación logística estuvo en manos de alias El Viejo, con participación de mandos como José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever

Los cruces de geolocalización y llamadas permitieron reconstruir encuentros entre escoltas y miembros de la red criminal, incluidos movimientos en enero y abril de 2025. La investigación sigue abierta sobre una posible infiltración en el círculo de protección de Miguel Uribe Turbay