La muerte de Piero, ocurrida el 7 de octubre a los 81 años, volvió a poner en primer plano “Mi viejo”, una de las canciones más recordadas sobre el vínculo entre padres e hijos. José Tcherkaski escribió la letra y Piero compuso la música y la interpretó

La canción se estrenó en 1969, pero Mario Tcherkaski, el hombre que la inspiró, nunca pudo escucharla. Murió cuando José tenía apenas 14 años, mucho antes de que su hijo encontrara en la escritura una forma de recuperar su recuerdo

Un padre ruso en Buenos Aires

Mario había nacido en Rusia, en una familia de terratenientes, y recibió una formación sólida. Tras abandonar su país y atravesar distintos lugares, llegó a la Argentina. En Buenos Aires trabajó como vendedor ambulante de sábanas, una vida muy diferente de la que había conocido

“Era un patricio ruso, pero en Buenos Aires se convirtió en vendedor ambulante. Le costaba mucho entender el lugar al que pertenecía acá”, recordó José

Mario se casó con Berta, descendiente de campesinos polacos, y tuvo dos hijos: Osvaldo y José. La familia vivía en un inquilinato y atravesaba momentos de escasez. Sin embargo, una buena venta podía convertirse en una ocasión especial: a veces llevaba a sus hijos a comer al restaurante más caro de Buenos Aires

Murió a los 52 años. En la memoria de José quedaron sus lecturas, su personalidad, las visitas al teatro y el amor por los libros que le transmitió. “Fue una persona muy importante para mí”, contó años después

Había, además, una particularidad en la relación entre ambos. José nunca se hubiera dirigido a su padre con la expresión “mi viejo”. En su casa no era una forma habitual de llamarlo

Del duelo familiar a una letra inolvidable

Con el tiempo, José escribió un poema dedicado a su padre. Años más tarde lo recuperó cuando comenzó a trabajar con Piero, a quien conoció por medio de colegas de la revista en la que se desempeñaba como cronista

Hasta entonces, Tcherkaski no había pensado en escribir canciones. Piero, que había dejado temporalmente los escenarios y vendía prendas religiosas para subsistir, llegó a la redacción donde trabajaban algunos amigos en común. Ellos propusieron que ambos colaboraran

José volvió sobre aquel poema y encontró una frase que podía convertirse en el eje de la canción: “Viejo, mi querido viejo”. Desde allí comenzó a construir la letra

Los encuentros de trabajo se realizaban en la casa de José. Piero llevaba su guitarra y Tcherkaski utilizaba un grabador Geloso. Uno proponía las palabras y el otro ensayaba melodías. La letra se modificaba hasta que cada verso encajaba con la música

Una canción que conmovió a familias enteras

El camino hasta la edición no fue sencillo. La grabación fue presentada ante distintas compañías y recibió varios rechazos. Finalmente, un productor decidió lanzarla para el Día del Padre de 1969

Después llegaron las presentaciones, las firmas de discos y los relatos de quienes se acercaban para contar sus propias historias. Algunos querían despedir a sus padres con la canción; otros la habían comprado para cumplir una última voluntad

José reconoció que esa respuesta lo desbordó y que llegó a comenzar una terapia. No estaba preparado para recibir tanta emoción alrededor de una historia que había nacido de su propio duelo

Incluso su madre dudó de que él fuera realmente el autor. Después de verlo en televisión junto a Piero, le dijo: “Nene, decí la verdad porque si no vas a ir preso, vos no escribiste nada”

Un éxito que cruzó idiomas y generaciones

José había escrito la canción pensando en Mario, pero el público encontró en sus versos la imagen de sus propios padres. Con los años, la obra fue interpretada por otros artistas y adaptada a diferentes idiomas

En 1970, Iva Zanicchi grabó una versión en italiano, titulada “Un uomo senza tempo”. La canción llegó a 35 países y formó parte de más de 40 series y películas, incluida una producción sobre la vida de Maradona

También apareció en el doblaje latinoamericano de Los Simpson, cuando Homero le canta a Bart una adaptación de “Mi viejo”. Más de medio siglo después de su lanzamiento, José Tcherkaski continuaba viviendo de los derechos de una canción nacida del recuerdo de su padre