Netflix incluye en su catálogo Un hijo propio, la nueva película de la directora chilena Maite Alberdi, centrada en un caso real que conmocionó a México en 2009. La historia gira en torno a Eleonor Alejandra Marín Mendoza, empleada de un hospital de Ciudad de México, que fingió un embarazo y se llevó a una recién nacida del centro sanitario
El filme no se limita al delito. También pone el foco en la presión social alrededor de la maternidad y en las señales de alerta que no fueron atendidas a tiempo en materia de salud mental
Un caso que acabó en condena
Marín Mendoza fue condenada a 13 años, 3 meses y 25 días de prisión. La bebé, Katya Valentina, fue localizada sana pocas horas después en un hotel del este de la capital mexicana y devuelta a sus padres
Su marido, Arturo Calderón Gamiño, fue detenido durante la investigación, pero más tarde quedó absuelto tras pasar dos años y seis meses en prisión preventiva
La desaparición en el hospital
La investigación se activó el 17 de junio de 2009, cuando la mujer había dicho a su familia que iba a dar a luz. Minutos antes de las 19.00, en el área de ginecobstetricia del hospital donde trabajaba, tomó a una recién nacida de las cunas, la ocultó en una bolsa de papel y salió del edificio
Las cámaras de seguridad permitieron identificar que la responsable era una trabajadora del propio hospital. A partir de ahí, las autoridades siguieron el rastro de sus llamadas, hallaron un número de hotel y encontraron allí a la bebé junto a Marín y su esposo
Versiones enfrentadas
La versión de Marín Mendoza difiere de la de la familia de la niña. Ella sostiene que conoció en la maternidad a una embarazada llamada Mayra Navarro Vega y que ambas habrían acordado la entrega de la bebé tras el parto
Mayra rechaza por completo esa versión. Afirma que solo vio a Marín el día del nacimiento, cuando apareció en su habitación haciéndose pasar por trabajadora social y preguntando por su vida, el padre de la niña y la relación entre ambos. La madre de la recién nacida asegura que, al volver del baño, encontró a su hija desaparecida
El origen del engaño
La película sitúa el engaño mucho antes del secuestro. Marín Mendoza se casó siendo adolescente, sufrió un aborto espontáneo, perdió un segundo embarazo y ocultó un tercero por miedo a la reacción de su marido y de su familia política
Para sostener la apariencia de gestación, aumentó de peso, modificó su historial médico y mantuvo la ficción dentro del mismo hospital en el que trabajaba. En una de las escenas más llamativas, incluso habría conseguido una baja por maternidad después de que un médico asegurara haber detectado el latido de un bebé
Un docudrama con dos planos
Un hijo propio se aparta del true crime más convencional. Su relato se divide en dos partes: una primera mitad dramatizada desde la perspectiva de Marín Mendoza y una segunda en la que aparecen la protagonista en prisión, otras personas vinculadas al caso e imágenes de archivo de 2009
Alberdi utiliza esa estructura para construir una mirada más ambigua, en la que la ficción y el testimonio conviven con la reconstrucción de los hechos. El resultado es una película que observa el caso desde varios ángulos y deja espacio para la contradicción
La maternidad como presión
La psicóloga forense Norma Romero Sánchez, que evaluó a Marín tras su detención, plantea que la presión por cumplir con el ideal de maternidad pudo alimentar una fantasía defensiva frente a una realidad emocional difícil. También subraya que el engaño avanzó porque la protagonista contaba con pocos recursos para afrontar conflictos y tendía a confundir fantasía y realidad
Tras salir de prisión en 2023, Marín Mendoza asegura que ha pasado años asumiendo que no iba a ser madre. En el documental, también admite que ese deseo estuvo más ligado a complacer a otros que a una decisión propia
Con ese material, Maite Alberdi vuelve a construir un relato complejo sobre identidad, apariencia y deseo, sin abandonar el centro trágico del caso real que lo inspira