BRASILIA. En la última semana de campaña, la Justicia brasileña intervino sobre los contenidos que podían difundirse, los candidatos habilitados para participar de un debate y las imágenes que podían aparecer en pantalla. Las decisiones fueron tomadas de manera individual por magistrados de la justicia electoral y del Supremo Tribunal Federal, en algunos casos con resoluciones contradictorias

Brasil elegirá este domingo a su presidente en una contienda ajustada. La campaña estuvo marcada por una intervención judicial sin precedentes desde el retorno de la democracia y por la división de los máximos jueces del país en dos sectores

Un debate cancelado por fallos contrapuestos

El episodio más visible ocurrió el jueves, pocas horas antes del último debate presidencial. Una jueza del Tribunal Superior Electoral, designada por Luiz Inacio Lula da Silva, prohibió mostrar el atril vacío del presidente, quien había anticipado que no asistiría

Poco después, Gilmar Mendes, el integrante más antiguo del Supremo Tribunal Federal, ordenó incorporar a Renan Santos, un candidato minoritario y crítico de Flavio Bolsonaro. El presidente del tribunal electoral lo había excluido previamente

Flavio denunció censura y decidió no participar. Ante lo que consideró una interferencia indebida, la emisora canceló el debate. De ese modo, Lula y Flavio, los dos principales candidatos, llegaron a la elección sin haberse enfrentado en pantalla

El politólogo Leandro Gabiati describió el escenario como una sucesión de decisiones individuales, contradictorias, conflictivas e imprevisibles que revelan una disputa interna de poder en el Supremo

El escándalo que profundizó la fractura judicial

La división del Supremo no se explica únicamente por la elección. El quiebre se profundizó a partir del escándalo del Banco Master, cuya caída y posterior investigación por fraude expusieron los vínculos de su dueño, Daniel Vorcaro, con políticos y magistrados

El caso alcanzó a Flavio, investigado por el dinero que le habría solicitado, y también a Alexandre de Moraes, el juez que condenó a Jair Bolsonaro por intento de golpe. En el teléfono de Vorcaro aparecieron mensajes dirigidos a Moraes que expusieron una relación considerada indebidamente estrecha

Cuando André Mendonça, uno de los dos jueces del Supremo designados por Bolsonaro, llevó el expediente al pleno del tribunal, la sesión del 15 de septiembre terminó con insultos y dejó expuesta la ruptura interna

Desde entonces, el enfrentamiento se trasladó con mayor claridad a la campaña. Una orden de Mendonça para retirar publicaciones falsas que atribuían a Flavio la intención de quitarle a Nuestra Señora de Aparecida el título de patrona de Brasil fue anulada, restablecida y luego limitada por la justicia electoral

Mendonça y Kassio Nunes Marques, el otro magistrado del Supremo designado por Bolsonaro, conducen actualmente el tribunal electoral y encabezan uno de los sectores del máximo tribunal. En el otro se ubican Moraes, Mendes y Flavio Dino, quienes revisan desde el Supremo decisiones de una corte electoral que no integran

“No puede ser que cada ministro sea, como está pasando ahora, un Supremo”, sostuvo el politólogo Marco Antonio Teixeira. Según su análisis, la sociedad ya percibe a la corte dividida en bandos

El control del Supremo como premio político

La disputa no responde necesariamente a una coincidencia ideológica. Para Gabiati, más que una alianza entre los jueces y el gobierno de Lula, existen acciones de defensa propia

Una victoria de Flavio acompañada por un Senado favorable podría abrir la puerta a un juicio político contra Moraes. En sentido inverso, un triunfo de Lula consolidaría durante décadas al sector encabezado por Mendes

El próximo presidente podrá designar a cuatro de los once jueces del Supremo durante la próxima administración. Esa posibilidad convirtió la composición del tribunal en uno de los principales intereses institucionales de la elección

Los cuestionamientos contra la corte fueron una de las consignas centrales de la oposición. El programa bolsonarista contempla promover procesos de destitución contra magistrados como Moraes

Filipe Barros, diputado del núcleo duro bolsonarista y candidato a senador por Paraná, afirmó que la cuestión del Poder Judicial, especialmente del Supremo, se convirtió en el gran tema de estos comicios. También sostuvo que, con mayoría en el Senado, sería inevitable iniciar procesos contra los jueces que, a su juicio, abusaron de sus atribuciones

Una elección estrecha y una segunda vuelta bajo tensión

Lula rechazó que los magistrados designados durante su gobierno estén actuando para favorecerlo. Afirmó que nunca pidió favores y defendió la autonomía de los poderes, aunque se mostró dispuesto a debatir el mecanismo de selección de los jueces y la posibilidad de establecer mandatos

La última encuesta de Datafolha mostró una elección trabada: Lula registra 42% y Flavio 38%, mientras que ningún otro candidato supera el 4%. En votos válidos, el presidente alcanza 45%, a cinco puntos de evitar una segunda vuelta. El 82% de los consultados afirma tener decidido su voto

Los analistas Gabiati y Teixeira no esperan que la cancelación del debate modifique sustancialmente el escenario. Para el balotaje del 25 de octubre, la medición marca un empate técnico de 48% a 45%

En 2022, Lula derrotó a Jair Bolsonaro por 1,8 puntos, la diferencia más estrecha desde el regreso de la democracia. El mayor riesgo institucional podría concentrarse precisamente en una segunda vuelta con un resultado mínimo

La autoridad electoral, frente a su prueba más difícil

En Brasil, la Justicia Electoral no solo resuelve controversias: también organiza y fiscaliza los comicios, además de proclamar al ganador. El mismo poder que quedó desgastado durante la campaña deberá resolver cualquier impugnación y reconocer un resultado eventualmente muy ajustado

La incertidumbre también tiene una dimensión internacional. Donald Trump afirmó que sigue de cerca la elección. Si Washington cuestionara el resultado y amplificara alguna denuncia, la crisis podría escalar a un nivel regional

Gabiati advirtió que nadie sabe qué ocurriría si un juez del Supremo desconociera el resultado electoral. “Estamos en una situación límite”, concluyó