Seúl, Corea del Sur.- La puesta en abismo es un procedimiento artístico basado en la inclusión de una imagen, una escena o una versión de la propia obra dentro de ella misma. El recurso puede repetirse y formar una cadena que, al menos en teoría, no tiene fin
Su origen se vincula con la heráldica, donde este tipo de representación existe desde hace siglos. La expresión fue bautizada y organizada conceptualmente por el escritor francés André Gide durante el siglo XIX
La técnica aparece en numerosas pinturas de Jan van Eyck y también en obras fundamentales de la literatura, como Don Quijote, de Miguel de Cervantes, y Hamlet, de William Shakespeare
La música ofrece otro ejemplo en la Ofrenda Musical, de Johann Sebastian Bach. El procedimiento también llegó a la vida cotidiana mediante objetos como las antiguas latas de polvo de hornear
Más que un simple efecto visual o narrativo, la puesta en abismo ha estimulado durante siglos la imaginación de artistas y espectadores. Su particularidad consiste en convertir la repetición en una forma de explorar los límites entre la obra y su representación
La imagen propone una representación visual de este recurso y, al mismo tiempo, desarrolla el sentido literal de la expresión: una obra que contiene otra versión de sí misma