La OEA aprobó una convocatoria urgente de cancilleres para analizar la situación en Nicaragua y definir una respuesta regional frente al plan del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de dejar sin efecto las elecciones presidenciales y legislativas
La decisión reunió 29 votos a favor. Brasil se expresó en contra y México optó por abstenerse, en una muestra de las tensiones diplomáticas que atraviesan al continente sobre cómo responder a la crisis nicaragüense
Una pulseada diplomática por Nicaragua
Antes de la votación, se expusieron dos posturas opuestas. El representante brasileño sostuvo que primero debían agotarse las instancias del Consejo Permanente y la Secretaría General, y defendió la creación de un grupo de especialistas nacionales para seguir el caso
Desde la otra vereda, la delegación argentina planteó que la urgencia no dejaba margen para más demoras. Según esa posición, Nicaragua enfrenta una situación extrema y los países que suscribieron la Carta Democrática no pueden permanecer indiferentes
El plazo marcado por el 1 de septiembre
El conflicto se aceleró después de que Ortega anunciara el 19 de julio, en un acto por el aniversario de la Revolución Sandinista, que no volverían a realizarse elecciones en Nicaragua
La medida sería ejecutada el 1 de septiembre por la Asamblea Nacional, lo que activó la respuesta institucional en el foro regional. La cumbre de cancilleres aún no tiene fecha definida, aunque la intención es que se concrete antes de ese día
Estados Unidos y sus aliados en América Latina impulsaron la reunión para repudiar la decisión del gobierno nicaragüense y tratar de preservar el derecho al voto en el país