La cosecha de papa de 2026 en Bélgica llegó golpeada por una secuencia climática adversa: primero lluvias torrenciales a fines de la primavera y luego una sequía severa. El resultado son tubérculos más pequeños de lo habitual en un país que lidera la exportación mundial de papas fritas congeladas

El impacto se extiende desde los campos hasta las tradicionales freidurías callejeras, una pieza central de la cultura gastronómica belga, y ya amenaza con encarecer uno de sus productos más consumidos

Campos castigados por el clima

En Amay, cerca de Lieja, el agricultor Mathieu Comijn mostró papas que apenas ocupaban la palma de la mano. Según explicó, deberían tener varias veces ese tamaño para servir a la industria de frituras. Con 30 años y toda una vida en el sector, aseguró no haber visto una campaña similar

El daño se produjo en dos etapas. Las tormentas debilitaron la estructura del suelo y después llegó el calor seco. Esa combinación endureció la tierra y dificultó el crecimiento normal de los tubérculos. La variedad más afectada es la Bintje, la preferida en Bélgica para las frituras largas y doradas

A un mes de la cosecha prevista para el 20 de septiembre, los ejemplares siguen por debajo del tamaño esperado. El rendimiento medio bruto cayó a unas 40 toneladas por hectárea, alrededor de 15 toneladas menos que el año pasado

Menos volumen, más tensión en la cadena

Los datos también muestran una baja en la proporción de papas aptas para el formato largo que exige la industria. En la semana 32 de la temporada, solo el 55% de los tubérculos superaba los 50 milímetros en las principales zonas productoras de Países Bajos, Bélgica, Francia y el norte de Alemania, frente al 85% del año anterior

La familia Comijn recurrirá a las reservas de 2025, guardadas tras una cosecha excepcionalmente abundante. Sin embargo, esos stocks no alcanzarán para cubrir toda la demanda, por lo que deberán usar variedades menos adecuadas

Mathieu Comijn señaló que el sabor no se vio afectado, aunque sí el tamaño. También admitió que muchos responsables de freidurías reclaman explicaciones, aunque no siempre aceptan que la causa sea la sequía

Un símbolo nacional bajo presión

El efecto más visible podría sentirse en el bolsillo de los consumidores. El precio del cono de papas fritas podría subir si persiste la presión sobre la oferta

Bernard Lefevre, presidente del sindicato nacional de vendedores de papas fritas de Bélgica, recordó que el sector suele alternar entre excedentes y faltantes, pero confió en que la actividad logrará adaptarse. En un país donde el cono de frituras forma parte de la identidad nacional, la escasez se vive como un asunto especialmente sensible