La Unión Europea se prepara para una nueva disputa comercial con China. El déficit del bloque supera los 1.000 millones de dólares diarios y aumenta el temor por la pérdida de empleos industriales

El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, viajará este jueves a Beijing para reunirse durante dos días con el ministro chino de Comercio, Wang Wentao. El objetivo será reducir el desequilibrio comercial, estimado en 360.000 millones de euros

La Comisión Europea había fijado octubre como plazo para que Beijing ofreciera resultados concretos. Los gobiernos y economistas europeos consideran que los subsidios estatales y el crecimiento de las exportaciones chinas amenazan sectores como el acero, los automóviles, las baterías, los paneles solares, los productos químicos y la maquinaria

El Parlamento Europeo reclama reciprocidad

En un debate celebrado esta semana en Estrasburgo, los legisladores expresaron preocupación, pero también respaldo a una respuesta más firme. Una resolución aprobada por 454 votos contra 86 pidió reciprocidad económica y una reacción proporcional si China no facilita el acceso a sus mercados

La Unión Europea ya adoptó medidas comerciales contra el acero chino y los pequeños envíos del comercio electrónico. En Francia también se planteó aplicar aranceles de hasta el 30% a varios productos procedentes de China

La presión aumenta mientras las automotrices alemanas pierden ventas en el mercado chino. Al mismo tiempo, los fabricantes chinos ganan espacio en Europa gracias a precios más bajos, favorecidos por el respaldo estatal. Empresas como Volkswagen ya han anunciado despidos masivos

Divisiones dentro del bloque

Francia y Alemania propusieron revisar la política europea hacia China y facilitar el uso del Instrumento Anticoerción, conocido como la “bazuca comercial”. Esta herramienta permitiría limitar el comercio y las inversiones de países que ejerzan presión económica sobre Estados miembros o empresas europeas, aunque todavía no ha sido utilizada

No todos los gobiernos comparten esa estrategia. España ha mantenido una relación menos confrontativa con Beijing, y su primer ministro, Pedro Sánchez, visitó China cuatro veces en los últimos tres años

La preocupación también alcanza al empleo y la capacidad productiva. Un centro europeo de análisis advirtió que las industrias de baterías, vehículos eléctricos, acero, productos químicos y maquinaria están perdiendo puestos de trabajo y capacidad instalada

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, describió la situación como un nuevo “shock chino” para Europa, comparable al impacto que sufrió Estados Unidos a comienzos de la década de 2000, cuando se destruyeron cientos de miles de empleos fabriles

Beijing advierte contra el proteccionismo

El Ministerio de Comercio chino pidió a Francia y Alemania que no impulsen medidas proteccionistas. Según Beijing, el proteccionismo no mejora la competitividad y cortar las cadenas de suministro perjudica a todas las partes

China es el segundo mayor socio comercial de la Unión Europea en bienes, después de Estados Unidos. Durante los primeros ocho meses del año, sus exportaciones al bloque crecieron un 15,3%, mientras que las importaciones desde Europa aumentaron un 6,2%

La economía china continúa dependiendo en gran medida de las exportaciones debido a la debilidad de la demanda interna. En 2025, el país registró un superávit comercial global de 1,2 billones de dólares

Beijing también abrió una investigación antidumping sobre las exportaciones europeas de p-nitrotolueno, una sustancia utilizada en la fabricación de tintes y productos farmacéuticos. La medida llegó después de que China advirtiera que respondería si la Unión Europea endurecía sus políticas comerciales

Expertos consideran que China ha demostrado capacidad para resistir varias rondas de presión externa. En las negociaciones con Europa, sus inversiones en el continente podrían convertirse en una herramienta de negociación, mientras los países miembros compiten por atraer capital, empleos y nuevos proyectos industriales

La Unión Europea busca reducir su dependencia de China sin romper por completo la relación económica. El desafío será proteger sus industrias y mantener la competitividad tecnológica durante los próximos años sin provocar una interrupción total de las cadenas de suministro