A un mes del inicio de la Mesa de Diálogo, el centro de investigación Laboratorio de Paz pidió cautela frente al rumbo político de Venezuela. Su diagnóstico es claro: toda oportunidad para restituir la vigencia de la Constitución y avanzar hacia una reinstitucionalización democrática debe aprovecharse, pero sin suspender el debate público ni rebajar las exigencias de control ciudadano
La advertencia sobre la “zona gris”
El informe, de 26 páginas, se pregunta qué tipo de orden político están generando los acuerdos, reformas y concesiones surgidos alrededor de la mesa. Para la organización, la cuestión no es solo si existe una transición, sino quién la conduce, con qué reglas y hacia dónde apunta
Su marco de análisis retoma la idea de Thomas Carothers sobre la “zona gris”: un país puede salir del autoritarismo sin entrar necesariamente en una democracia. En ese espacio intermedio pueden convivir apertura, elecciones, pluralismo e instituciones débiles, junto con una fuerte concentración del poder
Según LabPaz, ese riesgo es especialmente relevante en Venezuela. La preocupación no es únicamente que el proceso fracase, sino que produzca un escenario más abierto y menos cerrado que el anterior, aunque todavía insuficiente para hablar de una democracia funcional
Acuerdos en curso y temas pendientes
En la instalación de la Mesa se definieron la metodología de trabajo y los principios generales. Entre los temas anunciados figuran la atención a las consecuencias del terremoto, la reinstitucionalización del Tribunal Supremo de Justicia, la recomposición del Consejo Nacional Electoral y las garantías para el ejercicio de los derechos políticos y civiles
Durante el primer ciclo de conversaciones, entre el 6 y el 12 de agosto, se informaron dos acuerdos públicos: avanzar en la renovación total de los magistrados del TSJ y promover de manera conjunta la recuperación de activos de reserva internacional depositados en el Banco de Inglaterra, con el objetivo de atender el terremoto y otras necesidades sociales
Pero el informe subraya que siguen abiertos asuntos decisivos: la renovación del CNE, las garantías efectivas para los derechos políticos y civiles, y la definición de condiciones y cronograma electoral. También advierte que la liberación plena de personas detenidas por motivos políticos no fue incorporada como una demanda central
Además, aunque la negociación abrió algunos canales de consulta, las sesiones principales se han realizado con acceso restringido y con información pública limitada sobre lo discutido
Apertura no es democratización
LabPaz insiste en que la crisis venezolana no comenzó el 3 de enero. Su antecedente inmediato está en la elección presidencial del 28 de julio de 2026 y en la imposibilidad de demostrar, con resultados desagregados y verificables, la victoria atribuida a Nicolás Maduro. La represión posterior a las protestas y la persecución contra actores políticos y sociales agravaron el conflicto de legitimidad
La salida de Maduro del poder el 3 de enero, tras su captura y extracción por fuerzas militares estadounidenses, alteró el escenario, pero no resolvió el problema de fondo. Delcy Rodríguez ejerce hoy el poder sin haber sido elegida para la Presidencia, en un contexto en el que además se agotó el plazo constitucional de 180 días para un gobierno provisional o interino
En paralelo, la influencia de Estados Unidos incide sobre decisiones políticas, económicas e institucionales mediante incentivos, presiones y acuerdos con ambos gobiernos
El informe reconoce señales de apertura, como excarcelaciones, nuevos espacios para expresiones críticas y mayores posibilidades de interlocución. Sin embargo, remarca que apertura no equivale a liberalización y liberalización no significa necesariamente democratización
Los dos riesgos que ve el informe
El primer riesgo es el del “pluralismo ineficaz”: distintas fuerzas compiten e incluso pueden alternarse, pero las instituciones siguen siendo frágiles, las élites permanecen desconectadas de la ciudadanía y el sistema responde mal a las demandas sociales
LabPaz considera que esa alerta es pertinente ante la posible renovación del TSJ y del CNE. Una composición más plural no garantiza por sí sola independencia judicial ni imparcialidad electoral
El estándar democrático, sostiene, debe medirse por la idoneidad de los nombramientos, la transparencia de los procedimientos, la rendición de cuentas y la capacidad de las instituciones para actuar incluso contra quienes las impulsaron
El segundo riesgo es la llamada “política del poder dominante”. Allí pueden existir oposición, instituciones formalmente democráticas y elecciones, pero una fuerza conserva una ventaja estructural que limita la alternancia real. En ese modelo, recursos públicos, medios estatales, burocracia, justicia y capacidades coercitivas terminan al servicio de quienes controlan el poder
Presos políticos y participación social
Las nuevas excarcelaciones tienen un valor enorme para las personas beneficiadas y sus familias, pero el informe recuerda que la privación arbitraria de libertad sigue siendo una violación de derechos humanos y genera obligaciones para el Estado. Si las causas judiciales continúan abiertas, persiste además un mensaje contrario a la participación ciudadana
Sobre ese punto, el documento es tajante: la liberación de una persona detenida arbitrariamente no es una concesión política, sino una obligación estatal
LabPaz también advierte sobre el efecto de la tutela externa. Que un actor con capacidad de presión obtenga resultados que los actores nacionales no lograron puede verse como una oportunidad, pero también puede derivar en una delegación progresiva de la iniciativa política y en autocontención
Por eso propone una mirada doble: reconocer los cambios sin confundirlos con democratización plena, y aprovechar los espacios abiertos sin renunciar a reglas, controles y garantías. Con una sociedad debilitada por años de represión, migración, fragmentación, empobrecimiento y cierre del espacio cívico, el informe plantea trabajar al mismo tiempo en recuperar confianza, reconstruir capacidad organizativa, construir una agenda propia e incidir antes de que la transición quede atrapada en otra zona gris