Una ola rompe contra las piedras y llena una depresión ubicada detrás de un pequeño muro. El agua entra y sale con el movimiento del mar, como lo hacía hace más de medio siglo, cuando ese espacio formaba parte de Las Grutas, un complejo turístico de Punta Ballena
La idea fue desarrollada por el arquitecto uruguayo Samuel Flores Flores. El proyecto buscaba aprovechar la forma natural del terreno y modificarla lo menos posible
Una piscina alimentada por el movimiento del mar
En 1967, Roque García solicitó ante el municipio de Maldonado autorización para construir el Club Las Grutas. El plan original contemplaba un hotel internacional, un restaurante, salas de juego y otros servicios, con la participación del Club Méditerranée. La iniciativa no prosperó, pero Flores continuó desarrollando su propuesta
Para la piscina, los responsables conservaron la roca, construyeron un muro de contención y colocaron una losa en las zonas donde la arena podía filtrar el agua. También abrieron una canaleta que conectaba el mar con la pileta
El sistema permitía que el agua se renovara diariamente sin cloro ni maquinaria. Según el relato de Flores, cientos de personas se bañaban allí y los controles no detectaban valores incorrectos de pH
El espacio se completó con solarios, un bar, un restaurante, duchas al aire libre, un dique, mesas y sombrillas distribuidas en distintos niveles. Las caminerías y escaleras seguían las formas de la piedra
Una boîte dentro de la cueva del Tigre
El complejo necesitaba una propuesta nocturna. Flores eligió una cueva utilizada por pescadores, conocida como la cueva del Tigre, y proyectó allí una boîte con mesas, sillas, barra, parlantes y pista de baile
Para ampliar el espacio sin modificar su aspecto exterior, trabajó junto con Alfredo Rivas, dinamitero de caminos y edil de Maldonado. La excavación se realizó con explosivos: se colocaban hasta 800 cartuchos por día, distribuidos en tandas de 200 cada dos horas
La humedad complicaba las detonaciones porque la roca absorbía agua y mojaba la pólvora. Al finalizar los trabajos, se habían retirado 1500 metros cúbicos de piedra, equivalentes a unos 500 camiones
El interior conservó la apariencia de una caverna. Las mesas y sillas se adaptaron a sus curvas y desniveles, y quedaron fijadas al piso. La pista tenía un suelo de acrílico naranja semitransparente e iluminado: debajo, el agua del mar generaba reflejos visibles mientras la gente bailaba
Seis meses de obra y una breve historia
La construcción terminó en seis meses y el complejo fue inaugurado a finales de 1968. La apertura se realizó el 24 de diciembre, con la presencia del entonces presidente uruguayo, embajadores y figuras de la alta sociedad
La experiencia fue breve. Hacia 1974, la inversión inicial, la corta temporada estival y otros factores hicieron que el balneario dejara de ser económicamente sostenible. La concesión no fue extendida y las piscinas naturales dejaron de utilizarse
Durante algunos años, distintos privados continuaron aprovechando el lugar. En la década de 1980, la caverna todavía recibía actividades musicales, y en los años 2000 un parador organizó desfiles, residencias de disc jockeys y recitales
Del abandono a la protección
Con el tiempo, Las Grutas quedó deteriorado, con basura, grafitis y restos de las instalaciones. En 2016, Flores Flores regresó para hablar sobre una posible reapertura. Murió al año siguiente sin concretar ese objetivo
En los últimos años, la intendencia de Maldonado y la junta vecinal impulsaron la recuperación del estado natural de las grutas. Se retiraron estructuras de cemento y otras obras añadidas al entorno
En 2024, el Ministerio de Ambiente rechazó un proyecto para construir 29 edificios en la zona. En 2026, Punta Ballena fue incorporada al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas con la categoría de Monumento Natural