PARÍS.– Cerca de 800.000 personas ocuparon este sábado el recorrido entre la plaza de la Concordia y el Arco del Triunfo para participar de la misa presidida por León XIV. Durante varias horas, los Campos Elíseos se convirtieron en un extenso espacio de oración, con banderas del Vaticano, estandartes regionales y pantallas instaladas para quienes no podían acercarse al altar
El Papa avanzó lentamente en su papamóvil blanco entre la multitud, mientras los fieles extendían sus manos y levantaban sus teléfonos. La ceremonia contó con un amplio operativo de seguridad, integrado por 12.000 policías, gendarmes y militares, además de francotiradores ubicados en edificios cercanos
Un mensaje para los jóvenes
La jornada había comenzado la noche anterior en el Stade de France, en Saint-Denis. Unos 80.000 jóvenes participaron de una vigilia con cantos, banderas y testimonios, antes de recibir al Pontífice
Ante ellos, León XIV habló sobre el deseo de libertad y sostuvo que la verdad permite alcanzar una libertad auténtica, distinta de la que ofrecen el consumismo y el ruido permanente. También les pidió prestar atención al silencio y estar disponibles para descubrir el llamado de Dios
El Papa animó especialmente a quienes consideran el sacerdocio o la vida consagrada. Al recordar a Juana de Arco, Marcel Callo y Teresa de Lisieux, propuso tres actitudes para la vida cristiana: apartarse del mal, buscar el bien y comprometerse con la fe
La visita a personas exiliadas
Antes de dirigirse al centro de París, el Pontífice visitó la Maison Bakhita, un espacio ubicado al noreste de la ciudad que recibe diariamente a unos 150 exiliados sin exigirles documentos. Allí conversó con 40 personas, entre refugiados afganos, sobrevivientes de la trata y voluntarios
León XIV pidió reconocer la dignidad de quienes suelen quedar fuera de la mirada pública y afirmó que los pobres no deben ser considerados solo desde una categoría social. También destacó el trabajo de las mujeres y llamó a construir una sociedad capaz de atender a quienes permanecen invisibles
El encuentro duró alrededor de 30 minutos y se produjo en medio de un debate migratorio especialmente tenso en Francia, a siete meses de las elecciones presidenciales
Una Iglesia abierta a nuevos creyentes
Más tarde, el Papa visitó el Instituto Católico de París, donde se reunió con integrantes de la asamblea sinodal, catecúmenos y jóvenes bautizados recientemente. Allí valoró el aumento de personas que se acercan a la fe y lo definió como una oportunidad tanto para los nuevos creyentes como para quienes ya forman parte de la Iglesia
Según explicó, los fieles con más experiencia pueden renovar su camino espiritual, mientras que los recién llegados están llamados a convertirse en testigos del Evangelio. También advirtió sobre el riesgo de abandonar a las personas después del bautismo y reclamó un acompañamiento sostenido
Una misa multitudinaria
En la celebración eucarística, dedicada a la Virgen María, León XIV invitó a los presentes a preguntarse qué buscan realmente en la vida. Señaló que los bienes materiales y las satisfacciones inmediatas no logran resolver el vacío interior y sostuvo que solo Dios puede colmarlo
El Pontífice pidió a los católicos franceses llevar esperanza a los lugares dominados por el desaliento y la sequedad espiritual. Su llamado fue recibido entre cantos y oraciones por una multitud que, durante la comunión, desplegó unas 3.000 sombrillas blancas. En la ceremonia se distribuyeron aproximadamente 500.000 hostias
El primer ministro Sébastien Lecornu asistió en representación del Estado. El presidente Emmanuel Macron no participó de las celebraciones religiosas, en línea con la tradición laica francesa
Al finalizar el día, León XIV viajó a Lourdes. Allí saludó al clero y visitó el santuario relacionado con las apariciones de la Virgen a Bernadette Soubirous, ocurridas en 1858. Para este domingo está prevista una nueva misa ante una multitud de peregrinos
En París, mientras tanto, los cantos de la vigilia todavía podían escucharse entre los jóvenes después de la partida del Papa