OMDURMAN, Sudán. La casa de Randa al-Mansour funciona desde hace casi un año con energía solar. En Omdurman, a las afueras de Jartum, la mujer de 31 años depende de paneles instalados en el techo para enfrentar los apagones recurrentes provocados por el colapso de la red eléctrica en medio de la guerra
Con tres hijos y temperaturas sofocantes, dice que la falta de electricidad golpea también la vida escolar. Cuando los chicos llegan a clase y encuentran aulas sin luz, muchas veces regresan a casa, donde el problema se repite
Desde abril de 2023, el enfrentamiento entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido ha dejado al menos 59.000 muertos, según el balance citado, y desplazado a unos 13 millones de personas. En ese contexto, el sistema eléctrico, ya frágil antes del conflicto, sufrió daños valuados en 3.000 millones de dólares por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Una salida útil, pero inaccesible para muchos
La expansión de paneles, baterías e inversores comenzó a verse también en carteles publicitarios de la capital, a medida que más familias evalúan cambiarse a la energía solar. Para muchos hogares de bajos ingresos, sin embargo, esa alternativa sigue fuera de alcance
Un sistema solar doméstico de 10 kilovatios cuesta cerca de 5.000 dólares, de acuerdo con un empresario del sector en Jartum. Para una familia pobre, dijo, la instalación representa un sacrificio enorme, aunque a veces parece la única opción posible
Al-Mansour puede sostener ese gasto gracias a las remesas que envía su esposo, que trabaja en Arabia Saudita. No todas las familias tienen esa posibilidad
La crisis golpea la salud y la vida diaria
Manahel Madany, empleada pública de 43 años y diabética, no puede costear el cambio. Necesita electricidad estable para conservar su insulina en la heladera, pero cada tres o cuatro días debe desechar su stock porque el calor y los cortes arruinan las medicinas
Vive con su madre y su hermana en una casa de dos habitaciones en Omdurman y, como muchas otras familias, duerme en el patio para soportar el calor dentro de la vivienda. También advierte que muchas farmacias no pueden instalar paneles solares para almacenar fármacos, lo que contribuye a la escasez de medicamentos
La Red de Médicos de Sudán advirtió que los cortes prolongados pueden agravar la situación en hospitales, en especial para pacientes renales que requieren atención constante
Una red debilitada por la guerra
Según el Banco Mundial, al menos 30% de la población sudanesa no tiene acceso a electricidad, y las zonas rurales cargan con el mayor peso del problema. En los centros urbanos conectados a la red, la situación también empeoró: en varios puntos del país los apagones alcanzan hasta 16 horas diarias en los últimos meses, de acuerdo con funcionarios del sector eléctrico
La producción cayó de 4.400 megavatios antes de la guerra a 1.100 megavatios. Parte de las plantas fue alcanzada por drones lanzados por las Fuerzas de Apoyo Rápido, y casi la mitad de los mejores ingenieros y técnicos eléctricos del país salió de Sudán desde 2023, según esos funcionarios
Sudán tiene un enorme potencial para generar energía solar por sus largas horas de sol, que suelen superar las 4.000 al año. Pero el costo inicial de los sistemas importados y la depreciación de la moneda local frenan la transición