La rentabilidad se convirtió en uno de los principales factores al momento de evaluar la compra de una propiedad para alquilar. En un mercado donde los precios de venta comenzaron a recuperarse, la elección del barrio puede modificar de manera significativa el rendimiento de la inversión

En septiembre de 2026, la renta bruta anual promedio de un departamento de dos ambientes y 50 m² en la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en 5,7%. Con ese nivel de retorno, se necesitan unos 17,6 años de alquiler para recuperar el capital invertido

Villa Lugano lidera el ranking de rentabilidad

Las mejores tasas aparecen en barrios donde el precio de compra todavía es relativamente bajo, mientras los valores de alquiler logran sostenerse. Villa Lugano encabeza el listado con una renta bruta anual del 9,64%

  • Villa Lugano: 9,64%
  • Parque Patricios: 7,68%
  • Nueva Pompeya: 7,63%
  • San Cristóbal: 7,18%
  • Floresta: 7,17%
  • Versalles: 7,12%
  • Balvanera: 7,12%
  • Parque Avellaneda: 7,11%
  • Villa Riachuelo: 7,08%
  • La Boca: 7,05%

En estos sectores, la combinación entre un menor valor por metro cuadrado y alquileres firmes permite obtener retornos superiores a los de las zonas más costosas de la ciudad

Los barrios premium ofrecen retornos más bajos

En el extremo opuesto se encuentran los barrios con precios de venta más elevados. Aunque suelen contar con una demanda sostenida y un menor riesgo de vacancia, sus altos valores de compra reducen la rentabilidad anual

  • Puerto Madero: 3,22%
  • Palermo: 4,55%
  • Núñez: 4,60%
  • Belgrano: 4,66%
  • Colegiales: 4,88%
  • Coghlan: 5,06%
  • Villa Devoto: 5,15%
  • Recoleta: 5,21%
  • Retiro: 5,22%
  • Saavedra: 5,23%

El corredor sur duplica el rendimiento del norte

La diferencia también se refleja al comparar las distintas regiones de la ciudad. El corredor sur alcanza una rentabilidad promedio del 8,9% anual, mientras que el corredor norte registra un 4,8%

Sin embargo, el retorno no es el único elemento que debe considerarse. Los barrios más caros suelen concentrar una mayor demanda de alquiler, lo que puede favorecer la ocupación de las unidades y reducir los períodos sin inquilinos

Por eso, la decisión de invertir requiere equilibrar la rentabilidad esperada con el precio de entrada, la demanda y el riesgo de vacancia de cada zona