Las conversaciones con chatbots de inteligencia artificial dejaron de ser solo una herramienta cotidiana y empezaron a ocupar un lugar inesperado en los tribunales de Estados Unidos. Mensajes escritos en ChatGPT y servicios similares ya se usan como prueba en causas penales y civiles, en un escenario que abre dudas sobre la privacidad digital y el alcance de la evidencia electrónica

A diferencia de lo que ocurre con las comunicaciones entre un usuario y un abogado, un médico o un terapeuta, estos intercambios no cuentan con una protección legal equivalente. Por eso, los registros de uso pueden terminar en expedientes judiciales y revelar pensamientos íntimos, consultas legales, problemas de salud o conflictos personales

Un nuevo tipo de prueba

En los últimos dos años se registraron al menos 12 casos públicos en los que conversaciones con ChatGPT u otros chatbots formaron parte del proceso. La cifra real podría ser mayor, porque muchos registros obtenidos durante investigaciones nunca se hacen públicos

Uno de esos casos involucró a un adolescente identificado como RKC, que demandó a varias plataformas tecnológicas por su impacto en la salud mental de los jóvenes. Durante el litigio, la defensa accedió a su historial de ChatGPT y encontró mensajes de octubre de 2024 en los que el joven intentaba entender una declaración de su padre sobre una posible indemnización millonaria

El abogado del demandante sostuvo que esos mensajes no alteraron el desenlace del caso. También señaló que muchos adolescentes comparten con un chatbot cosas que no dirían a sus padres, amigos o incluso a un profesional de la salud mental

Chats que terminan en causas penales

Las conversaciones con IA también han aparecido en investigaciones policiales. En el condado de Palm Beach, Florida, una alerta enviada por OpenAI al FBI derivó en la detención de Darren Zhou, luego de que el sistema detectara mensajes en los que un usuario hablaba repetidamente de dañar a una exnovia

La información fue compartida con la policía local, que verificó la identidad de la mujer y comprobó que Zhou le había enviado mensajes anónimos tras la ruptura. Según el testimonio policial, los chats respaldaban la existencia de amenazas. Zhou fue arrestado en mayo, se declaró culpable y recibió ocho años de libertad condicional

OpenAI ha confirmado que utiliza software para detectar posibles conductas peligrosas. Cuando sus revisores consideran que existe un riesgo inminente y creíble de daño para terceros, la empresa puede notificar a las autoridades

Los datos de transparencia de la compañía muestran además un aumento fuerte de pedidos de información por parte de agencias estatales y cuerpos policiales: en la segunda mitad de 2025 reveló datos de más de 80 cuentas, más de cuatro veces el volumen del mismo período del año anterior

Lo que queda en un teléfono

En muchos casos, la policía ni siquiera necesita pedir los registros a la empresa. Basta con revisar el teléfono de una persona investigada y encontrar allí las conversaciones guardadas

Especialistas en defensa penal advierten que muchas personas aceptan que sus dispositivos sean inspeccionados por agentes, aunque en general podrían negarse salvo que exista una orden judicial

Un ejemplo fue el de Ryan S., estudiante de la Universidad Estatal de Missouri acusado de dañar 17 automóviles en un estacionamiento universitario. Tras autorizar la revisión de su teléfono, la policía halló mensajes enviados por ChatGPT poco después del presunto vandalismo, en los que expresaba temor a ser identificado

Luego se declaró culpable de un delito grave de daños a la propiedad y recibió cinco años de libertad condicional

También pesan en disputas civiles

El uso de chats de IA no se limita a lo penal. En litigios civiles también pueden aparecer durante la etapa de prueba y cambiar el rumbo de una disputa

En Michigan, un exempleador acusó a un vendedor de neumáticos de captar clientes tras cambiar de empresa. En ese proceso se descubrió que el trabajador había preguntado a ChatGPT si podía recuperar correos eliminados de Yahoo, incluso mediante una orden judicial. El empleador sostuvo que esos mensajes demostraban un intento de ocultar pruebas

El juez aceptó la presentación de ese material, impuso el pago de honorarios legales y permitió que el juicio siguiera adelante