Los glaciares de Suiza perdieron este año el 5,5% de su volumen de hielo, el segundo mayor descenso porcentual registrado, debido a las olas de calor y a la baja acumulación de nieve durante el invierno

El servicio suizo de monitoreo glaciar GLAMOS y la Academia Suiza de Ciencias advirtieron que, bajo estas condiciones, los glaciares alpinos no tienen posibilidades de sobrevivir a largo plazo

Un retroceso que se acelera

La tendencia se agravó en los últimos años. Solo durante el último lustro, el volumen de hielo de los glaciares suizos se redujo casi una quinta parte

Matthias Huss, director de GLAMOS, atribuyó el calentamiento actual íntegramente al cambio climático provocado por la actividad humana y las emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles

El mayor retroceso registrado hasta ahora ocurrió en 2022, cuando el calor del verano, la escasez de nieve invernal y el polvo rojizo del Sahara oscurecieron la superficie de los glaciares y favorecieron una mayor absorción de calor

La nieve cumple una doble función: protege el hielo descubierto del derretimiento y permite conservar reservas en las zonas altas, donde puede transformarse en nuevo hielo

Menos hielo, más presión sobre el agua

En términos absolutos, la pérdida de hielo de este año fue menor que la de 2003. Sin embargo, representa una proporción mayor porque el volumen total actual equivale aproximadamente a un tercio del que existía hace 23 años. En 2003, la caída porcentual había sido del 3,5%

Entre julio y septiembre, Suiza perdió unos 2,2 billones de litros de agua, una cantidad equivalente a cuatro veces el consumo anual del país, que tiene alrededor de 9,1 millones de habitantes

El impacto también alcanza al sistema energético: más de la mitad de la electricidad suiza proviene de la energía hidroeléctrica. Además, el país funciona como una reserva de agua para Europa y alimenta ríos clave como el Danubio, el Po, el Rin y el Ródano

El espesor se redujo hasta cuatro metros

Los expertos calificaron de extremo el derretimiento de este año. El espesor promedio de algunos glaciares disminuyó entre 2,5 y 4 metros, mientras que en las lenguas glaciares la reducción llegó hasta los 10 metros

Los equipos de investigación recorrieron distintas zonas para estudiar el escurrimiento y las grietas formadas por el agua. En algunos cursos utilizaron un colorante rojo para seguir el recorrido de los flujos

Los glaciares Allalin, Clariden, Ródano y Aletsch, el más grande de los Alpes, registraron algunos de sus mayores niveles de derretimiento